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sábado, 31 de dezembro de 2016

Museos y Dispositivos de Movimiento Natural.

Hay una creciente aparición de dispositivos móviles personales con interfaces que son sensibles y responden al movimiento natural de sus usuarios: Toques, barridos con el dedo y otras formas de tocar, movimiento, habla, etcétera. Las tabletas y los teléfonos inteligentes fueron los primeros de una amplia serie de dispositivos que permiten a los ordenadores-computadoras reconocer e interpretar los gestos físicos naturales como medio de control. Estos "dispositivos de movimiento natural" permiten a los usuarios participar en actividades virtuales, con movimientos similares a lo que podemos hacer interactuando con el mundo real, y manipulando contenidos de forma intuitiva.




La interacción natural con los ordenadores no es nueva, pero aun no hemos llegado a lo que podría ser su máximo potencial de interacción. Existe un creciente nivel de fidelidad en los sistemas que entienden interpretan nuestros gestos, expresiones faciales y sus matices, así como la combinación de la tecnología de detección de gestos con el reconocimiento de voz. Las interacciones de los usuarios con sus dispositivos son cada vez más naturales reaccionando al gesto, la expresión y la voz para comunicar intenciones. La próxima ola tecnológica que nos llega es la "electro-vibración", que implica el uso de una fuerza electrostática para producir sensaciones táctiles que los usuarios pueden sentir físicamente, y con mucho realismo. La electro-vibración no solo permite a los usuarios proporcionar información al dispositivo por contacto, sino también recibir información táctil en forma de texturas, topografía y otras formas que se crean a partir de sensaciones físicas.




Con el lanzamiento del iPhone y su pantalla táctil en 2007, el concepto de dispositivo táctil no era nuevo en aquel momento. El desarrollo de dispositivos que responden a comandos con interfaz gráfica de usuario se inició en la década de 1970 y 80 cuando Steve Mann, ampliamente considerado como el padre de la informática portátil, comenzó a experimentar con la interacción hombre-máquina. A partir de su trabajo, nació la idea de crear interfaces de usuario naturales, junto con la posibilidad de que los científicos y los diseñadores adoptasen esta innovación para el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al uso personal. Los espacios del museo son propicios para la incorporación de dispositivos personales a gran escala en exposiciones y colecciones, por lo que la aplicación de estas tecnologías a la experiencia del museo nos parece muy importante.




El papel potencial de las interfaces llamadas naturales usadas en sofisticadas simulaciones y demostraciones, resulta especialmente interesante para los museos, donde mostrar el patrón de cómo se ha creado un objeto debería ser una actividad usual. Elon Musk, el sheriff de Tesla, ha desarrollado una interfaz holográfica en 3D, que se asemejaba mucho a la computadora de ciencia ficción que podemos ver en las películas de Iron Man. Utilizando sólo los gestos de las manos, puede "modelar" piezas de cohetes antes de ser impresas tridimensionalmente. Musk también encabezó el lanzamiento de TeslaTouch (ahora conocido como electrostática de la vibración) en Disney Research, una tecnología que mejora la información sobre superficies planas añadiendo sensaciones táctiles, permitiendo que los usuarios sientan los baches, curvas y otras sensaciones físicas. Recientemente, los investigadores de Disney inventaron un proceso para estimular la sensación táctil en las pantallas de cristal liso. Esta tecnología ofrece muchas posibilidades para obtener interacciones más profundas con los contenidos del museo, y con ello, una mayor accesibilidad para los clientes con movilidad reducida. Si esta tecnología se aplica a los dispositivos móviles personales, el fenómeno de la sensación táctil inducida electro-estáticamente tendrá un potencial enorme para podamos "sentir" las obras y objetos expuestos en el museo.




La interpretación de la voz a tiempo real es una faceta a destacar en los dispositivos naturales. Ya es común ver a las personas interactuar con los asistentes virtuales activados por voz en sus dispositivos móviles a través del Siri de Apple o Cortana de Google. Los próximos pasos incluyen nuevas tecnologías que serán motores de traducción automática; Microsoft ya ha lanzado un adelanto del "Skype Translator", con una entrada de voz en tiempo real ofreciendo la traducción de mensajes instantáneos en más de 40 idiomas. El potencial de esta tecnología para los museos es muy amplia, ya que son soluciones muy importantes para los visitantes de otros países. Los lugares del patrimonio cultural pueden beneficiarse especialmente de la traducción automática de lenguas extranjeras para ayudar a difundir la información histórica y propiciar que los visitantes se conecten entre sí en torno a la cultura usando un lenguaje común.




Los interfaces naturales de usuario deben apoyarse en lo que podríamos denominar una tecnología transparente; transformando la forma en que los museos pueden presentar de una forma innovadora sus colecciones y exposiciones, estableciendo una comunicación fluida con los visitantes que interactúan con sus colecciones. Las tecnologías basadas en gestos tienen el potencial de hacernos sentir terciopelo en las yemas de nuestros dedos, permitiéndonos experimentar la textura de los objetos a través de la simulación del tacto. Como resultado de estos avances, más museos están integrando dispositivos naturales en sus programas para transportar a sus visitantes a un nivel más profundo. En un esfuerzo por proporcionar a los visitantes en una experiencia práctica con la tecnología, el Deutsches Museum München en Alemania está utilizando la tecnología Intel RealSense para desarrollar un proyecto de exposición que permitirá a los visitantes controlar un robot Thymio II solo con gestos. Además, cuando el Cooper Hewitt reabrió en diciembre de 2014, a cada visitante se le entregaba al entrar unos lápices ópticos sensibles al tacto para que pudieran dibujar en grandes mesas de superficies interactivas que se encuentran actualmente en todo el edificio del museo.




Los kioskos y paredes interactivas son cada vez más populares en las exposiciones temporales y colecciones permanentes. En el Museo de la Ciencia y de la Industria de Chicago, la exposición "THINK" contó con una pared de 20 metros que registraba a tiempo real una gran variedad de flujos de datos ambientales, controlando así la energía solar que el edificio necesitaba y la calidad del aire del interior. Además de estas funciones, cuando los visitantes interactúan con la pared, simplemente moviendo sus cuerpos delante, se generaban formas gráficas, imágenes y colores. Por otra parte, la Alianza Americana de Museos ha anunciado sus ganadores del Premio MUSE y accésits, incluyendo al Museo del Palacio Nacional de Taiwán por su exposición "New Media Art", que incluía el reconocimiento de gestos, mapeo facial, realidad aumentada, y el reconocimiento de imágenes en tiempo real.




Este tipo de dispositivos de movimiento natural tienen un efecto muy potente si se aplican al aprendizaje. Los niños que utilizan pantallas multi-touch se adaptan a su mecanismo natural de manera casi inmediata, algo que se ha tenido muy en cuenta en el uso de los móviles y el desarrollo de Microsoft Kinect. Estos sistemas y dispositivos ya están siendo utilizados para ayudar a los niños con discapacidades físicas y mentales a aprender nuevos conceptos y habilidades, por lo que es más fácil para ellos comunicarse y aprender a través del tacto, la voz y otros gestos. Esta faceta del uso de los dispositivos de movimiento natural en los museos los hace particularmente útiles para los visitantes con discapacidad. Por ejemplo, el Museo del Louvre desplegó la tecnología Kinect para activar la exploración táctil de objetos antiguos. Los visitantes pueden manipular un velo que data del siglo 4 dC, lo que les permite explorar las diferentes narrativas que están pintadas en la tela. El Museo Tecnológico de la Innovación en California es el hogar de varias exposiciones que incorporan la tecnología de detección de movimiento. El sistema "Space Palette", permite a los visitantes tocar instrumentos virtuales creando, al mismo tiempo efectos visuales de colores, lo que también denominamos tecnología reactable.










fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti


Cultura e conhecimento são ingredientes essenciais para a sociedade.

A cultura e o amor devem estar juntos.

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2017, welcome.

 2017, welcome.   ---  2017, ласкаво просимо. -- 2017, hoşgeldin.

ปี 2017 ได้รับการต้อนรับ  --  2017, добродошли.  -- 2017, добро пожаловать.

2017, bun venit.  --  2017, mile widziane.  --   2017, sveikintinas. ---

2017 年、大歓迎。  --  2017, benvenuto.   --   2017, selamat datang.  

2017, szívesen.  ---  2017, welkom.   ----  2017, ευπρόσδεκτοι.

2017, მისასალმებელია.  ---   2017, les bienvenus.  ---  2017, bienvenido.

2017, dobrodošel.  --  2017 에 오신 것을 환영합니다.  --- 

2017 年,歡迎。 ---  2017, заповядайте.  ---  2017, сардэчна запрашаем. 

2017 xoş gəlmisiniz.  ---  2017 թ, welcome.


2017، مرحبا بك.

2017 willkommen. 


---





família Mariotti



Edison Mariotti

sexta-feira, 30 de dezembro de 2016

Facas, pistolas e pianos: como os tsares celebravam o Natal. --- Knives, pistols and pianos: how the tsars celebrated Christmas.

Família Romanov iniciou tradição na Rússia, com trocas de presentes e, posteriormente, eventos de caridade.

Cenas da vida familiar do imperador Nikolai I. Árvore de Natal no palácio Anitchkov Foto:Aleksêi Tchernichov

A tradição de se celebrar o Natal em casa, com árvore de natal e presentes, começou na corte russa durante o reinado de Nicolai I, com sua esposa, Aleksandra Fiódorovna. Nascida Princesa Charlotte, ela lembrava-se, durante esses feriados, de sua nativa Prússia.

As árvores eram montadas na véspera da data, em 24 de dezembro, imediatamente após a missa de natal, na Sala de Concertos ou na Rotunda do Palácio de Inverno. Cada membro da família tinha sua própria árvore decorada, perto da qual ficava uma mesa com presentes coberta por pano branco.

Desenho da Grã Duquesa Olga Aleksandrovna. Fonte: Arquivo

"Inicialmente, a majestade sempre nos reunia em aposentos interiores. Ali, perto das portas fechadas, [...] todas as crianças brigavam e se davam empurrões, inclusive os filhos do tsar, para ver quem chegava primeiro à cobiçada sala. A imperatriz entrava primeiro para verificar todas as mesas novamente, e nossos corações não se aguentavam de alegria, curiosidade e expectativas", escreveu a serviçal de honra da corte imperial Marie Fredericks.

Após a morte de Nicolai I, as festividades eram celebradas no Salão Dourado do Palácio de Inverno sob Aleksandr II, no Palácio Gatchina sob Aleksandr III, e no Palácio Aleksandr, em Tsarskoie Selô, sob Nikolai II.

Presentes reais

Os presentes no Natal palaciano eram providos por manufatureiros de São Petersburgo. Seus conjuntos de presentes eram variados. Em 1880, incluíam dois saquinhos de doces, duas tangerinas e duas maçãs.

Os Grão Duques recebiam uma caixa adicional de ameixas secas, e o imperador Aleksandr II, uma caixa de damascos.

Os principais presentes, porém, eram os que os membros da família imperial trocavam. O imperador e a imperatriz tentavam estimular os talentos de seus filhos. O caçula de Nikolai I, Grão Duque Mikhail Nikolaievitch, certa vez ganhou um violoncelo - instrumento que queriam aprender a tocar -, e sua irmã, Olga, um piano em 1843.

As crianças compravam presentes para os pais com seu próprio dinheiro ou criavam algo.

"O presente que eu sempre dava ao papai fazia com minhas próprias mãos. Eram pantufas vermelhas com cruzes brancas bordadas. Eu ficava tão feliz ao vê-lo vesti-las!", escreveu a Grã Duquesa Olga Aleksandrovna sobre os presentes que dava ao pai, Aeksandr III.

O presente mais extravagante foi, provavelmente, um revólver calibre 38 Smith & Wesson que Aleksandr III ganhou da imperatriz Maria Fiódorovna, com coldre e centenas de balas.

Eram tempos difíceis: isso aconteceu em dezembro de 1881, menos de nove meses desde o assassinato de Aleksandr II no centro de São Petersburgo. Os filhos, Nikolai e Gueórgui, ganharam facas inglesas da mãe.

Desenho da Grã Duquesa Olga Aleksandrovna. Fonte: Arquivo

Mas o presente mais original foi dado à Grã Duquesa Aleksandra Nikolaievna no Natal de 1843.

Ao entrar na Sala de Concertos do Palácio de Inverno, ela encontrou o Príncipe Frederick William de Hesse-Kassel, seu noivo havia seis meses, amarrado à árvore de Natal. O príncipe havia chegado na véspera, e seu casamento dar-se-ia em janeiro, mas sua chegada foi mantida em segredo.

Eventos de caridade

Em 1866, a família imperial organizou, pela primeira vez, um evento de Natal para 100 crianças pobres no Palácio Anitchkov. Elas receberam uma ceia, um casaco, sapatos, roupas quentes e roupas de baixo.

Desenho da Grã Duquesa Olga Aleksandrovna. Fonte: Arquivo

Depois da ceia, o Tsarevitch Aleksandr (o futuro tsar Aleksandr III), ordenou que a árvore de Natal fosse derrubada para que as crianças pudessem escolher um brinquedo como lembrança.

A partir de então, as festas de Natal para crianças carentes se tornaram eventos anuais. Em 1907, o imperador Nikolai II visitou seis eventos de Natal em Tsarskoie Selô - em hospitais, uma escola para enfermeiras e nas barracas da guarda.

"No centro da arena, havia uma plataforma com uma árvore de Natal gigante, que batia no teto, decorada com milhares de lâmpadas", escreveu o chefe da guarda imperial do palácio então, Aleksandr Spiridovitch, em seu livro "Os últimos anos da corte imperial em Tsarskoie Selô".

"Às duas em ponto, o imperador chegou com seus filhos e com a Grã Duquesa Olga Aleksandrovna. (...) Os militares vinham, em turnos, até a mesa com presentes e tiravam papeis aleatórios com números. As Grãs Princesas, o Tsarevitch e os oficiais encontravam os presentes que tinham os mesmos números marcados e os traziam a Olga Aleksandrovna, que os passava aos vencedores", escreveu.

"A distribuição de presentes entretinha muito o Tsarevitch. Ele ficava especialmente deliz quando alguém ganhava um despertador. Os oficiais montavam os alarmes e eles tocavam, trazendo grande alegria ao Tsarevitch."






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--in via tradutor do google

Romanov family started a tradition in Russia, with exchanges of gifts and, later, charity events.



Scenes from the family life of Emperor Nikolai I. Christmas tree in the Anitchkov palace Photo: Aleksêi Tchernichov

The tradition of celebrating Christmas at home, with Christmas tree and gifts, began at the Russian court during the reign of Nicolai I, with his wife, Aleksandra Fyodorovna. Born Princess Charlotte, she remembered, during these holidays, her native Prussia.

The trees were set up on the eve of the day, on December 24, immediately after Christmas Mass, in the Concert Hall or in the Rotunda of the Winter Palace. Each member of the family had its own decorated tree, near which was a table with gifts covered by white cloth.

Drawing of the Grand Duchess Olga Aleksandrovna. Source: Archive

"At first, the majesty always gathered us into inner rooms, and there, close to the closed doors, [...] all the children fought and shoved, including the tsar's sons, to see who came first to the coveted room. I would go in first to check all the tables again, and our hearts would not hold out for joy, curiosity, and expectations, "wrote the Honorary Lady of the Imperial Court Marie Fredericks.

After the death of Nicolai I, the festivities were celebrated in the Golden Hall of the Winter Palace under Aleksandr II, at the Gatchina Palace under Aleksandr III, and at the Aleksandr Palace in Tsarskoye Selô under Nikolai II.

Real Gifts

Those present at the palatial Christmas were supplied by manufactures of St. Petersburg. Their sets of gifts were varied. In 1880, they included two sachets of sweets, two mandarins and two apples.

The Grand Dukes received an additional box of prunes, and the emperor Aleksandr II, a box of apricots.

The main gifts, however, were those that the members of the imperial family exchanged. The Emperor and Empress tried to stimulate the talents of their children. The youngest of Nikolai I, Grand Duke Mikhail Nikolaievich, once won a cello - an instrument they wanted to learn to play - and his sister, Olga, a piano in 1843.

Children bought gifts for their parents with their own money or created something.

"I was so happy to see you wearing them!" Wrote the Grand Duchess Olga Aleksandrovna about the gifts she gave to her father , Aeksandr III.

The most extravagant gift was probably a Smith & Wesson caliber 38 revolver that Aleksandr III won from the Empress Maria Fyodorovna, with a holster and hundreds of bullets.

These were difficult times: this happened in December 1881, less than nine months since the assassination of Aleksandr II in the center of St. Petersburg. The children, Nikolai and Gueórgui, won English knives from their mother.


Drawing of the Grand Duchess Olga Aleksandrovna. Source: Archive

But the most original gift was given to the Grand Duchess Aleksandra Nikolaevna at Christmas of 1843.

Entering the Winter Palace Concert Hall, she found Prince Frederick William of Hesse-Kassel, his fiance six months old, tied to the Christmas tree. The prince had arrived the day before, and his marriage would be in January, but his arrival was kept secret.

Charity events

In 1866, the imperial family organized for the first time a Christmas event for 100 poor children at Anitchkov Palace. They received a supper, a coat, shoes, warm clothes and underwear.

Drawing of the Grand Duchess Olga Aleksandrovna. Source: Archive

After supper, Tsarevitch Aleksandr (the future tsar Aleksandr III) ordered that the Christmas tree be dropped so the children could choose a toy as a souvenir.

From then on, Christmas parties for needy children became annual events. In 1907, Emperor Nikolai II visited six Christmas events in Tsarskoye Selô - in hospitals, a nursery school and guard stalls.

"In the center of the arena was a platform with a giant Christmas tree that struck the ceiling, decorated with thousands of lamps," wrote the then chief of the palace's imperial guard, Aleksandr Spiridovitch, in his book "The Last Years of the Court Imperial in Tsarskoye Selô ".

"At two o'clock the emperor arrived with his sons and Grand Duchess Olga Aleksandrovna ... The military came in turns to the table with presents and took random papers with numbers." The Princess Grains, Tsarevitch And the officers found the presents that had the same numbers marked and brought them to Olga Aleksandrovna, who handed them over to the winners, "he wrote.

"The distribution of gifts was very entertaining for the Tsarevitch, especially when somebody got an alarm clock, the officers set the alarms and they played, bringing great joy to Tsarevitch."






El Internet de las Cosas.

El "Internet de las Cosas" (IoC), es una red de objetos conectados que enlazan el mundo físico con el mundo de la información a través de la red de redes. Cuando el sistema TCP/IPv6 se puso en marcha en 2006, amplió las capacidades de Internet relacionando diferentes objetos con conectividad, en sensores y dispositivos para ser direccionables y comunicarse a través de la red. 

Este espacio aumentado de direcciones llegó a ser particularmente útil para la automatización: En los procesos industriales y de fabricación, facilitando tecnologías de seguimiento que supervisan el equipo sensible o materiales, compras en puntos de venta, seguimiento de pasaportes, gestión de inventarios, identificación, etcétera. Los microcircuitos integrados, sensores o diminutos procesadores conectados a un objeto, pueden transmitir información sobre el mismo, como el precio, antigüedad, la temperatura, el color, la presión, la humedad, y lo hace enviando esta información a otro dispositivo inteligente o una pieza de maquinaria conectada. 

Esta conexión en red permite la gestión remota, monitoreo de un estado de seguimiento y alerta si los objetos están en peligro de ser dañados o han alcanzado el estadio del mal estado. Para las instituciones de patrimonio cultural, las tecnologías en red tienen un enorme potencial para mejorar los esfuerzos de conservación, el aumento del acceso a los conocimientos contextuales y reinventar la interacción de las personas con las obras culturales. Los expertos prevén que las colecciones que estén en red permitirá que los objetos que las componen cuenten sus propias historias; con el Internet de las Cosas, las historias y los metadatos pueden ser potencialmente descargados de los mismos objetos, cambiando para siempre el paradigma de la interpretación y el compromiso de las colecciones con el público.


Ya no es descabellado imaginar un mundo en el que se conectan todas las personas, objetos y dispositivos para actuar en concierto, sin importar la marca o el vendedor. Esta idea también se conoce como "Internet del Todo" (IdT), que se compone de conexiones persona a persona, acompañados por las tecnologías en red de máquina a máquina (M2M) y máquina-a-persona. En este entorno de total conectividad, los sensores integrados en las máquinas, personas y objetos podrán capturar eventos en forma de datos que se envían a través de la red IPv6, para que las aplicaciones puedan crear información procesable. 

Muchos consumidores ya están familiarizados con este tipo de conectividad a través de su experiencia con Nest, un controlador de próxima generación que puede ser usado desde un teléfono inteligente. Por el lado de la industria, las tecnologías M2M están siendo utilizadas para la modernización de los ferrocarriles, equipos agrícolas, maquinaria de construcción, con capacidades de monitoreo en tiempo real. La domótica es otro campo en el que estos avances están tomando forma cada vez más rápidamente: Los museos inteligentes que nosotros promovemos tanto. En el mundo en el que se desarrolla el Internet de Todo, muchas opciones y decisiones estarán automatizadas, haciendo de la vida y, potencialmente, del aprendizaje, una experiencia mucho más eficiente y racionalizada, al alcance de todos.


El innovador desde hace mucho tiempo, en la tecnología de entretenimiento, Walt Disney World, ha utilizado esta innovación conectada para desarrollar el MagicBand, una pulsera "todo-en-uno" que optimiza la experiencia de vacaciones al permitir que los visitantes puedan abrir sus habitaciones de hotel, comprar alimentos y todo tipo de cosas, con un solo movimiento de muñeca. El uso de esta tecnología para mejorar la experiencia del visitante, puede ir mucho más allá de este tipo de acciones; la tecnología portátil puede evaluar nuestros signos vitales, lo que podría desencadenar automáticamente mensajes y notificaciones destinados específicamente para cada usuario. Por ejemplo, el ritmo cardíaco de alguien que se monta en una montaña rusa puede ser monitorizado. 

Los datos hacen un muestreo para recomendarle al usuario lo que pudiera resultarle finalmente más emocionante y seguro, algo que dispare aun más los niveles de circulación de la adrenalina en sangre, información que puede recibir en su teléfono inteligente. ¿Es retorcido? Ya se está haciendo. En el ámbito del museo, este modelo se puede adaptar fácilmente para aumentar la participación a través de la personalización; los signos vitales del cansancio de un visitante, por ejemplo, podrían desencadenar un mensaje al teléfono inteligente del mismo, para ofrecerle direcciones que conduzcan a un patio cercano donde puedan descansar y disfrutar de su entorno.


En la actualidad, las tecnologías de capacitación conectadas, tales como son los sensores inteligentes y chips, están bien entendidas, fácilmente producidas en masa y son de bajo coste. Por esta razón, un buen número de museos están incorporando las tecnologías de conectividad y localización en sus exposiciones. El IBeacon, una tecnología de Apple (los nuestros son los EVE DEC's) que funciona con transmisores Bluetooth para aplicaciones móviles, se ha convertido en un pilar muy importante para las instituciones de patrimonio cultural que utilizan sensores en red para enviar contenido personalizado a los visitantes, a través de sus dispositivos inteligentes. 

En 2014, el Museo Nacional de Gales fue el primer museo nacional en el mundo que se embarcó en un proyecto piloto en el que se colocaron 25 iBeacons en el museo, para apoyar a los visitantes con información personalizada. La tecnología integrada permite a los visitantes acceder a los contenidos y ver demostraciones digitales en cualquier momento, o visitar la "zona de aprendizaje" del museo, participar en actividades e incluso en concursos en línea desde su propio dispositivo móvil, y mucho más.

"Her", archivo EVE

El Internet de las Cosas tiene el potencial de crear un museo sin paredes, es decir, la tecnología en red puede dar lugar a un entorno en el que el conocimiento cultural se funde con nuestras actividades cotidianas, y al que se puede acceder en cualquier momento, desde cualquier lugar y al alcance de cualquier usuario. La gestión de los museos vislumbra una trayectoria que se está alineando estrechamente con la tecnología portátil, lo que disminuirá el uso de aplicaciones en favor de la generación de experiencias donde los humanos interactuarán directamente con los objetos de su entorno. 

En diciembre de 2014, el Museo Young de San Francisco comenzó a ofrecer la visita a través del uso de las famosas Google Glasses, habilitando una plataforma de narración móvil denominada GuidiGO, que aprovecha la tecnología Bluetooth LE y también con realidad aumentada, para crear una experiencia mejorada al visitante. Organizado en torno a una exposición de Keith Haring, los visitantes que usaron las Google Glasses accedían automáticamente el audio contextual y al contenido visual complementario cuando se acercaban a determinadas piezas. La realidad aumentada también ofrece una mirada más profunda a los objetos de la colección, y la oportunidad de detectar detalles que resultan imperceptibles a la vista humana.


El aumento de la accesibilidad de la tecnología Bluetooth y la tecnología en red también está creando condiciones para producir exposiciones, generando así experiencias memorables que se acoplan al visitante de forma única. Para el Día Internacional de Información y Asistencia sobre Minas Anti-personas, la ONU organizó una exposición en el New Museum de Nueva York, que incorpora la tecnología IBeacon y una aplicación móvil llamada "Sweeper", que detecta transmisores ocultos por toda la instalación. Diseñado para transmitir el miedo de vivir entre las minas terrestres, los visitantes que topan con un transmisor reciben una explosión que los sacude a través de sus auriculares, seguido por el testimonio de un sobreviviente. 


El Museo de Diseño Cooper Hewitt del Smithsonian se ha embarcado en el uso innovador de la tecnología Near Field Communication (NFC), en una exposición que permite a los visitantes utilizar lápices ópticos de dibujo conectados en red y con capacidad de captura de etiquetas NFC por todo el museo, o para crear su propia cuenta adscrita al museo desde el propio lápiz. Una vez que los visitantes están satisfechos con lo que han dibujado con el lápiz óptico, pueden enviar sus diseños a una pantalla interactiva para seguir trabajando en el dibujo, o bien para compartir la obra dibujada con amigos a través de las redes sociales.


El Internet de las Cosas también se está usando para monitorizar las condiciones en las que están determinadas pinturas, esculturas, además de otros objetos y artefactos expuestos en los museos que usan esta tecnología, en tiempo real y con la aplicación de sensores de superficie. Estos dispositivos pueden alertar a los responsables de las colecciones sobre cambios en la condición de una pieza, o mejor aún, desencadenar un mecanismo automático que mejorará las condiciones ambientales para garantizar su conservación. De hecho, la tecnología de vigilancia del medio ambiente se ha convertido en una parte crucial del proceso de conservación, no sólo para los objetos individuales, sino también para las estructuras arquitectónicas. 

El Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA) está desarrollando actualmente un proyecto de conservación intensiva de las Torres Watts, un hito histórico arquitectónico de mediados del siglo XX, que fue construido a mano utilizando varillas de acero envueltas en malla de alambre y recubiertas después con cemento. Para garantizar que no haya desperfectos en las torres, el Departamento de Conservación del LACMA ha instalado un sistema inteligente integral dentro de la propia estructura, utilizando sensores que monitorizan constantemente posibles movimientos que pudieran generar grietas en el edificio. Las posibles aplicaciones que utilicen este tipo de tecnología son enormes.








fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti

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quinta-feira, 29 de dezembro de 2016

Held by the Karandash Collection Museum, the cultural project of the Karandash Museum encourages the habit of reading in the hinterland. Brazil.. --- Realizado pelo Museu Coleção Karandash,o projeto cultural do Museu Karandash incentiva o hábito da leitura no sertão. Brasil.

With activities in the villages of Ferro Island and Entremontes, in Alagoas, and São Pedro Island, in Sergipe, the event promotes social, cultural and educational actions in villages along the São Francisco River.



Reading agents lend books and discuss works and authors with residents of three communities of lower São Francisco.

In a joint action with the community of Ilha do Ferro, Entremontes and Ilha de São Pedro, the reading agents of the Projeto Literaria Ribeirinha Ribeira do Karandash Collection Museum have already begun to visit families from three villages of the São Francisco River to promote the habit of consuming books . The action is another of the stages of the event, which will also count on donations of books, art and education workshops and dialogues with the universe of literature.

During the week, the writers Cláudia Lins and Simone Cavalcante taught a mini-course for the training of 11 reading agents, with instructions on how to approach the residents, suggest books and notions about authors and literary genres. According to Claudia, who is also a journalist, the idea is to stimulate the habit of reading in the three communities. "The proposal is that each member of the beneficiary families read 3 to 4 books until the end of the actions of the Literary Festival."

According to Maria Amelia Vieira, general coordinator of the Literary Festival, the project reaffirms the Barco-Museu as the link that connects the riverside villages through actions that stimulate the dialogue between artists and residents. "Since 2008 Karandash has been developing actions that aim to promote and preserve the culture of the lower São Francisco. We have already done workshops on film, photography, illustration, sculpture, among many others. But it is the first time that our focus is literature, "he says.

Simone Cavalcante, an Alagoan author of children's books, points out that besides encouraging reading, the project will donate more than a thousand books to a region devoid of schools and libraries. "It's just the first step in a big project," he says. "With the action of reading agents, who are in direct contact with the community, visiting families and lending books, we will involve more than two thousand people. The expectation is to make children, adolescents, adults and even the elderly can venture into the literary universe, "he says, adding that in January, Ilha do Ferro will host a series of workshops on creative writing, storytelling, photopoetry , Plastic and visual arts.


Brasil

Literary Festival Ribeirinha

Realized by the Karandash Collection Museum, the project Festa Literária Ribeirinha - reading in the water balance is an action that aims to stimulate the habit of reading in three riverside communities.









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Realizado pelo Museu Coleção Karandash,o projeto cultural do Museu Karandash incentiva o hábito da leitura no sertão. Brasil.

Com atividades nos povoados da Ilha do Ferro e Entremontes, em Alagoas, e Ilha de São Pedro, em Sergipe, o evento promove ações sociais, culturais e de educação em povoados à beira do rio São Francisco. 

Agentes de Leitura emprestam livros e discutem obras e autores com moradores de três comunidades do baixo São Francisco.

Numa ação conjunta com a comunidade da Ilha do Ferro, Entremontes e Ilha de São Pedro, os agentes de leitura do projeto Festa Literária Ribeirinha do Museu Coleção Karandash já começaram a visitar famílias de três povoados do rio São Francisco para promover o hábito de consumir livros. A ação é mais uma das etapas do evento, que contará, também, com doações de livros, oficinas de arte e educação e promoção de diálogos com o universo da literatura.

Durante a semana, as escritoras Cláudia Lins e Simone Cavalcante ministraram um minicurso para o treinamento de 11 agentes de leitura, com instruções sobre como abordar os moradores, sugerir livros e noções sobre autores e gêneros literários. De acordo com Cláudia, que também é jornalista, a ideia é estimular o hábito da leitura nas três comunidades. “A proposta é que cada integrante das famílias beneficiadas leia de 3 a 4 livros até o fim das ações da Festa Literária.”

De acordo com Maria Amelia Vieira, coordenadora-geral da Festa Literária, o projeto reafirma o Barco-Museu como o elo que conecta os povoados ribeirinhos através de ações que estimulam o diálogo entre artistas e moradores. “Desde 2008 a Karandash vem desenvolvendo ações que visam promover e preservar a cultura do baixo São Francisco. Já fizemos oficinas de cinema, fotografia, ilustração, escultura, dentre tantas outras. Mas é a primeira vez que nosso foco é a literatura”, diz.

Já Simone Cavalcante, autora alagoana de livros infantis, destaca que além de estimular a leitura, o projeto vai doar mais de mil livros para uma região carente de escolas e bibliotecas. “É só o primeiro passo de um grande projeto”, conta. “Com a ação dos agentes de leitura, que estão em contato direto com a comunidade, visitando as famílias e emprestando livros, vamos envolver mais de duas mil pessoas. A expectativa é fazer com que crianças, adolescentes, adultos e até pessoas da terceira idade possam se aventurar no universo literário”, diz, acrescentando que em janeiro a Ilha do Ferro vai receber uma série de oficinas de escrita criativa, contação de histórias, fotopoemas, artes plásticas e visuais.

Festa Literária Ribeirinha

Realizado pelo Museu Coleção Karandash, o projeto Festa Literária Ribeirinha – leitura no balanço das águas é uma ação que visa estimular o hábito da leitura em três comunidades ribeirinhas.

New realities of 21st century museums in debate in Lisbon, Portugal. --- Novas realidades dos museus do século XXI em debate em Lisboa, Portugal.

An international conference to reflect and debate new realities, practices and working conditions in 21st century museums will be held between 09 and 10 March 2017 at the Chiado Museum in Lisbon.


Entitled 'The Museum Reader', the international conference is organized by the Institute of Art History of the Faculty of Social Sciences and Humanities of the New University of Lisbon and the National Museum of Contemporary Art - Museum of Chiado.

The objective of the meeting of experts is to "propose thematic lines and notable points to think, reflect and debate new realities, practices and working conditions detected in the museums of this century", according to the organization.

"It aims to analyze and systematize new ways and paradigms, trends and different practices and ways of thinking about the role of artistic institutions in the context of the current artistic panorama," adds the museum's press release on the conference.

The focus will be on themes such as "Museums at the turn of the 20th century for the 21st century", "The museum and the neoliberal conception of culture", "The paradigmatic transformations of artistic institutions in the context of the current social, economic and political order" Institutional criticism as an investigation of the contours and functioning of art institutions "and" The museum as a place of negotiation and conflict ".

"The potential of institutions and the new institutional sphere: the new Institutionalism, radical museology, critical museology", "Criticism and experimentation in artistic institutions", "Institutional and non-institutional practices in the museum", "What are the requirements and Challenges of contemporary artistic practices for museums and artistic institutions "and" The future identity of artistic institutions ".

The organizing committee is composed of Sandra Vieira Jürgens, from the Faculty of Social and Human Sciences of the NOVA University of Lisbon, and Emília Tavares, curator of the National Museum of Contemporary Art - Chiado Museum.

The scientific committee includes, among others, David Santos (General Directorate of Cultural Heritage), Fernando José Pereira (Faculty of Fine Arts of the University of Porto), Helena Barranha (Instituto Superior Técnico, University of Lisbon), Idalina Conde University of Lisbon), Maria João Gamito (Faculty of Fine Arts of the University of Lisbon) and Raquel Henriques da Silva (NOVA University of Lisbon).





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Novas realidades dos museus do século XXI em debate em Lisboa, Portugal.

Uma conferência internacional para refletir e debater novas realidades, práticas e condições de trabalho nos museus do século XXI vai realizar-se entre 09 e 10 de março de 2017 no https://www.noticiasaominuto.com/cultura/712509/novas-realidades-dos-museus-do-seculo-xxi-em-debate-em-lisboa, em Lisboa.

Intitulada 'The Museum Reader', a conferência internacional é organizada pelo Instituto de História da Arte da Faculdade de Ciências Sociais e Humanas da Universidade Nova de Lisboa e pelo Museu Nacional de Arte Contemporânea -Museu do Chiado.

O objetivo do encontro de especialistas é "propor linhas temáticas e pontos notáveis para pensar, refletir e debater novas realidades, práticas e condições de trabalho detetadas nos museus deste século XXI", segundo a organização.

"Pretende-se analisar e sistematizar novos modos e paradigmas, tendências e diferentes práticas e formas de pensar o papel das instituições artísticas no contexto do atual panorama artístico", acrescenta a nota de imprensa do museu sobre a conferência.

Em foco estarão temas como "Os museus na passagem do século XX para o século XXI", "O museu e a conceção neoliberal de cultura", "As transformações paradigmáticas das instituições artísticas no contexto da atual ordem social, económica e política", "A crítica institucional enquanto investigação dos contornos e funcionamento das instituições de arte" e "O museu como lugar de negociação e conflito".

Também serão abordados "O potencial das instituições e a nova esfera institucional: o novo Institucionalismo, a museologia radical, museologia crítica", "Crítica e experimentação nas instituições artísticas", "Práticas institucionais e não institucionais no museu", "Quais as exigências e desafios das práticas artísticas contemporâneas para os museus e instituições artísticas" e "A futura identidade das instituições artísticas".

O comité de organização é composto por Sandra Vieira Jürgens, da Faculdade de Ciências Sociais e Humanas da Universidade NOVA de Lisboa, e Emília Tavares, conservadora do Museu Nacional de Arte Contemporânea -- Museu do Chiado.

No comité científico estão, entre outros, David Santos (Direção Geral do Património Cultural), Fernando José Pereira (Faculdade de Belas Artes da Universidade do Porto), Helena Barranha (Instituto Superior Técnico, Universidade de Lisboa), Idalina Conde (ISCTE - Instituto Universitário de Lisboa), Maria João Gamito (Faculdade de Belas Artes da Universidade de Lisboa) e Raquel Henriques da Silva (Universidade NOVA de Lisboa).