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quinta-feira, 2 de junho de 2016

LOS NIÑOS Y NIÑAS: EL FUTURO DE LOS MUSEOS. - en ARTE, CULTURA, DIDÁCTICA PARA NIÑOS, GESTIÓN, INSTITUCIONES, MUSEO, OPINIÓN, RELATO. ·

Cuando nos enteramos de que un museo ha tenido que cerrar por falta de fondos, siempre pensamos en lo mismo: En todos los niños y niñas que se quedarán sin la oportunidad de visitar esos museos. Probablemente los que han caído en desgracia económica, ya nunca más abrirán sus puertas. Los niños y niñas se merecen la oportunidad de visitar museos, y dependen de los padres y educadores para tener esa maravillosa experiencia, y eso antes de que algunos museos dejen de existir. Cuando limitamos el acceso a los museos, haciéndolos solo aptos para mentes elevadas y cultas, se corre el riesgo de negar, al resto, importantes avances académicos y habilidades de aprendizaje que son fundamentales sobre todo para los más pequeños. Por un lado el cierre, por otro, la negación de reconocer que los niños y niñas forman parte de nuestra sociedad y que son nuestro futuro, un futuro que debemos mimar.

Archivo EVE

Volvamos a nuestra década de 1970, – nosotros también fuimos niños una vez -, cuando éramos peques de una escuela primaria asturiana, y recordemos aquel día en que nos llevaron de excursión al Museo de Bellas Artes de Asturias, para visitar sus exposiciones. Imaginamos, ahora, que los profesores debieron entonces dedicar muchas horas de planificación del itinerario y que, después de asegurar las firmas de autorización de los padres, consiguieron meternos a todos en un autobús para llevarnos al museo. Imaginamos también a esos mismos profesores pensando y reflexionando sobre si valdría la pena tanto esfuerzo. Recordamos que, una vez ya dentro del museo, nos alinearon frente a una escultura de madera de Navascués (“El piloto”), y todos nos quedamos boquiabiertos. Estaba claro que el entusiasmo por el arte y la cultura había comenzado para todos nosotros, bueno, para casi todos.


Uno de nosotros preguntó: “¿Cómo lo hizo?” Era una pregunta sencilla, pero expresó una curiosidad, seguramente, nunca se hubiera planteado dentro del aula. Cuando todos nosotros fuimos recorriendo las galerías del museo, las preguntas se iban haciendo cada vez más numerosas. Y no solo éso, y aquí debemos agradecérselo a aquellos profesores, también aprendimos sobre la historia, geografía, arqueología, pintura y escultura asturianas y del resto del mundo. Actualmente, sabemos que los estudiantes absorben mejor la información con educadores a su lado, explorando juntos. Como siempre hemos pensado: “Enseñar es aprender dos veces”. Esa lección nos ha guiado desde entonces, tanto como personas, como profesores, que también lo somos desde hace años.

Richard MacVicar – “Quotes to live”

Para fomentar las visitas de grupos de la escuela, un mayor número de museos deberían desarrollar y promover sus recursos educativos con guías del plan de estudios, que ayudaran a los maestros y profesores a diseñar lecciones divertidas y diferentes. Por ejemplo, existe un museo, entre otros, que dispone de guías curriculares que acompañan a pequeños grupos en cada una de las exposiciones. Uno de los ejercicios para los niños y niñas de 9 a 12 años, inducía a los estudiantes a utilizar conexiones históricas para describir la forma seleccionada, así como a relacionarlas con vestidos y trajes usados por diferentes personajes, de este modo, podían establecer relaciones con ciertas épocas históricas. Así mismo, en una exposición de arte africano, un ejercicio daba las instrucciones necesarias a los estudiantes para encontrar símbolos de la luz y la oscuridad en la obra, y luego interpretarlos a través de sus propios dibujos. Y así, hasta el infinito y más allá. La didáctica también debe estar unida a la creatividad.


Estas clases proporcionan un modelo interesante para los estudiantes, porque puedan participar a partir de la observación de las obras de arte, no sólo durante las visitas actuales, sino también, en visitas voluntarias posteriores ,incentivando su creación artística. Y ésto es algo fundamental para hacer que sean mejores personas, no nos cabe ninguna duda. Los padres y educadores, deben aprovechar las oportunidades para compartir los museos con los niños y niñas a través de salidas en familia, excursiones, y otras actividades en grupo. En pocas palabras: La visita al Museo abre las puertas a experiencias transformadoras, que tendrán un efecto permanente y positivo sobre los niños y niñas. Intentaremos explicar aquí el por qué.


Los niños que visitan los museos, retienen información sobre hechos.

Si recordamos los detalles de aquella excursión al museo de arte en 1970, observamos que también los estudiantes jóvenes son propensos a recordar sus experiencias en los museos. Un estudio realizado por investigadores en una universidad americana, encontró que, hasta un 88 % de los estudiantes que visitó un museo de arte de su zona, recordó detalles históricos de las pinturas que vieron, cuando se revisaron en clase varias semanas después de la visita. Los estudiantes no fueron instruidos o inducidos para memorizar determinados datos que se presentaron durante la visita al museo, sin embargo, retuvieron la información. ¿Qué ocurrió?


¿Por qué tantos niños pueden recordar detalles sobre el arte que han visto? Hemos podido descubrir, observando y estudiando las reacciones de los niños y niñas, que el arte hace que la historia parezca sencilla, cercana, más comprensible. Los objetos antiguos deben ser la emergencia sobre la explicación didáctica de que fueron realizados por personas vivas en su momento, siendo tangibles para sus mentes. Existen, además, muchas historias y anécdotas que pueden acompañar a cualquier historia. Todos sabemos lo aficionados que son los niños y las niñas a los cuentos.


Las visitas a museos promueven el pensamiento crítico.

Los educadores se centran cada vez más en la importancia del pensamiento crítico en la educación, que es reconocido por los especialistas, como una habilidad clave de aprendizaje e innovación. Los recientes cambios en las normas y planes de estudios, hacen hincapié en el pensamiento crítico, y los museos proporcionan un ambiente óptimo en el que se puede desarrollar. Cuando los profesores llevan los niños y niñas a los museos, facilitan el diálogo, algo que se manifiesta a partir de la curiosidad de los estudiantes, animándoles a hacer preguntas y a compartir ideas y opiniones. Tales habilidades son vitales en el desarrollo de ejercicios de pensamiento crítico.


No son pocas las experiencias con estudiantes, donde observamos que los que visitan los museos muestran una mejoría en su pensamiento crítico. Todo ésto, lo ratifican los ensayos que abordan este tema. Cuando se muestra una nueva pintura, los estudiantes buscan datos adicionales sobre la técnica, para apoyar su curiosidad no solo estética. Hay una gran oportunidad de traducir estos valores en otras áreas de estudio, especialmente cuando los maestros modelan una búsqueda activa del conocimiento con sus alumnos.


Los niños y niñas que comienzan sus visitas con menor edad, tienen más probabilidades de volver a museos.

De acuerdo con un informe de 2015 de la Fundación Nacional para las Artes, los niños y niñas que siendo muy pequeños visitaron museos de arte, eran de tres a cuatro veces más propensos a visitarlos como adultos. El estudio de la universidad, que mencionamos anteriormente, también observó que los estudiantes que visitaron el museo eran más propensos a volver que los que no habían ido (ese tipo de excursiones a veces son voluntarias). Por otra parte, la asistencia a los museos de arte cuando se es niño o niña, se corresponde con los niveles más altos de educación en la edad adulta.


Todo esto indica, simplemente, que los niños disfrutan de los museos. Entiendan o no sus ventajas educativas, los estudiantes siguen cosechando los frutos más allá de su primera visita al museo. Cada viaje de regreso genera nuevas oportunidades de aprendizaje. Los que van a los museos, se benefician regularmente de sus conexiones con estos espacios llenos de vida cultural, facilitando la visibilidad de la presencia de los museos en la comunidad. La primera visita de un peque a un museo, podría poner en marcha su conectividad simbiótica con las artes, las ciencias y la historia. Puede ser la puerta a la dimensión de las vocaciones profesionales y, lo que es más importante, a la sensibilidad emocional. Todo son ventajas.


Ford W. Bell, ex presidente de la Alianza Americana de Museos, nos comentó: “En el fondo, los museos son instituciones educativas, tan esenciales para nuestras comunidades como son las escuelas, bibliotecas y centros de formación”. Ojalá todos los educadores, con niños y niñas a su cargo, lleguen a captar el valor educativo de los museos con tanta claridad, ayudando a los jóvenes a participar. Más visitas al museo mejorará su desarrollo académico, consolidará su educación, ahora y en el futuro, y garantizará un mañana más saludable y activo para nuestros museos. Eso es un tesoro de valor incalculable para todos nosotros, para toda la sociedad.








Fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti

Espacio Visual Europa (EVE)

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