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sexta-feira, 26 de maio de 2017

El Museo Budista. la palabra "consciente" en el sentido budista - "de un museo que es consciente de sí mismo, consciente de sus propias funciones, y que vive el momento"

Observamos el devenir de algunos de los museos más importantes del mundo, y nos da la sensación de que son absolutamente ajenos a lo que está ocurriendo en el mundo. Parece como si no se estuvieran enterando de lo que está pasando en el mundo. 


El planeta Tierra y la civilización global se enfrentan ahora a una constelación de problemas que amenazan la misma existencia del todo, y los museos ni se inmutan. Sufrimos terribles actos terroristas mientras hay quien celebra fiestas donde la exhibición de la riqueza y la opulencia es la moneda de cambio.

Archivo EVE

¿No son los museos (con la posible excepción de los museos de arte contemporáneo) los autoproclamados custodios de la posteridad, suponiendo que sus responsabilidades de hoy serán los dones del futuro de la sociedad? Si es así, existe una alarmante desconexión entre esta creencia y la trayectoria de muchos museos, más preocupados por el mercado, el couché, las medidas cuantitativas de gestión con agendas internamente impulsadas por una curaduría divina de la muerte, la exhibición y el entretenimiento. Repensar el papel de los museos como instituciones con consciencia social requerirá, no menos, que reinventar el concepto de museo, que sea una organización consciente incorporando lo mejor de los valores de estas instituciones, siempre al servicio de la sociedad con una sana gestión, con un sentido de responsabilidad social que ahora acampa por sus fueros. la sociedad debe exigirles un compromiso activo de autoridad compartida con aquellos individuos y comunidades que los museos pretenden (deben) servir:

Los museos han llegado inadvertidamente a un punto en el que se hace imprescindible cuestionar qué hacen, hacia dónde van, plantearles una buena variedad de cuestiones políticamente incorrectas y proponer soluciones. Este punto de inflexión metafórico no es muy diferente del concepto de Peter Drucker sobre la "división". En sus palabras, "en unas pocas décadas, la sociedad se reorganizará, su cosmovisión; sus valores básicos; su estructura social y política; sus artes; sus principales instituciones. Cincuenta años después, habrá un mundo nuevo" (Drucker 1994, 1).

Posters SH


Asumir que los modelos existentes de la práctica museística pueden cumplir de alguna manera los requisitos del futuro, es no saber lo que está pasando en el mundo. Como E.O. Wilson señaló: "estamos creando un lugar menos estable e interesante que nuestros descendientes van a heredar. Ellos entenderán y amarán la vida más que nosotros, y no se verán obligados a honrar nuestra memoria" (Wilson 2006, 81). Reconociendo la posibilidad de que este inquietante resultado se haga realidad, ¿cómo podríamos imaginar un museo consciente y solidario?


Consciencia y Museo.

La palabra "consciencia" entró en el vocabulario del museo recientemente a partir de un artículo titulado "The Mindful Museum", del ensayista estadounidense Adam Gopnik. Él escribió: "el museo debe, en primer lugar, ser consciente principalmente de los objetos que contiene. La primera experiencia (del visitante) al entrar en el museo consciente debe ser una obra de arte'' (Gopnik 2007, 90). Aunque Gopnik señala que utiliza la palabra "consciente" en el sentido budista - "de un museo que es consciente de sí mismo, consciente de sus propias funciones, y que vive el momento" -, afirma que le falta el "auto" a "consciente", basándose en el hábito y la práctica tradicional y en ausencia del verdadero significado y valor de la atención. Irónicamente, la preocupación por los objetos y las colecciones es uno de los principales obstáculos que impiden que los museos sean verdaderamente conscientes. Aunque Gopnik se ocupa principalmente de los museos de arte, esto no explica el uso de la palabra "consciencia", especialmente con respecto a su significado budista. Ahora que el concepto ha entrado en el mundo de los museos, podríamos hacerlo desde una comprensión más clara de lo que en realidad significa en realidad "consciencia".


El cultivo sistemático de la atención ha sido llamado "el corazón de la meditación budista". Es una forma particular de prestar atención, y una de sus principales fortalezas es que no está basado en un sistema de creencias o ideología. Sus beneficios son accesibles para cualquiera (Kabat-Zinn 1990, 12-13). En esencia, la atención plena se cultiva mediante el propósito de prestar atención a las cosas que ordinariamente ignoramos; requiere que siempre debamos saber lo que estamos haciendo. En realidad, La Consciencia nos ayuda a tener muy en cuenta los acontecimientos que ocurren en el mundo exterior, reaccionando a ellos (Fontana 1999, 112). Ser más conscientes es particularmente importante en este punto de nuestra evolución como especie, cuando hay tensiones y grandes desequilibrios globales, todo ello agravado por las distracciones de la revolución digital.

Mad Future

Y hablando de tecnología, sólo necesitamos considerar los dramáticos cambios en la nueva tecnología para apreciar las nuevas e implacables presiones de la era digital en el trabajo museístico. Hay ordenadores en casa y en el trabajo, routers, modems, teléfonos inteligentes, paletas, portátiles, relojes, conectividad de alta velocidad, correo electrónico e Internet, todos ellos convenientes, eficientes y útiles, pero su costo es que demandan atención plena. Jon Kabat-Zinn, profesor de medicina y profesor de meditación, describe las consecuencias:

"Esta nueva manera de trabajar y vivir nos ha inundado de repente con infinitas opciones, interminables oportunidades de distracción, habilidad de respuesta altamente condicionada... Y una especie de urgencia flotante unida incluso a los eventos más triviales. La lista de tareas crece cada vez más, y siempre estamos corriendo a través de un momento para llegar al siguiente" (Kabat-Zinn 2005, 148).

Flickr

Creemos que tampoco el aumento de la conciencia de un museo requiere el descarte masivo de sus prácticas convencionales. De hecho, los museos pueden ser más conscientes en el curso de sus actividades habituales, siempre y cuando se preste suficiente atención a la misión. La misión consciente favorecerá la síntesis sobre el proceso y, en lugar del típico compromiso de los museos en "coleccionar, conservar e interpretar" - el museo consciente reconocerá que los procesos son sólo los medios para llegar a la meta. También es esencial darse cuenta de que las voces disonantes son materia de discernimiento y problemas, y esto es especialmente importante ahora, cuando la sociedad escucha voces en la lejanía (Hawken et al., 2000, 310-313). El debate en curso sobre el medio ambiente es un buen ejemplo del choque de voces disonantes: los capitalistas de libre mercado (arraigados en la economía convencional donde el crecimiento lo es todo); los medioambientalistas (que ven el mundo en términos de ecosistemas y se centran en el agotamiento y el daño); y los sintetizadores (que toman lo mejor de cada opción, pero son los menos).


Todos los museos tienen la responsabilidad y la oportunidad de convertirse en sintetizadores, y fomentar una comprensión clara sobre los problemas a los que nos enfrentamos en el mundo, tanto ambientales como sociales. El museo consciente rechazará la ideología de mercado, demostrando que las soluciones surgirán del lugar y de la cultura "cuando las personas locales son empoderadas y honradas" (Hawken et al., 2000, 312). Un museo consciente puede potenciar y honrar a todas las personas en la búsqueda de un mundo sostenible y justo, creando una misión que se centre en la interconexión de nuestro mundo y sus desafíos, promoviendo la integración de sus diferentes perspectivas (Janes 2008, 23).


El museo consciente también defenderá un conjunto de valores bien considerados, pero no los envasados ​​y entregados por consultores de gestión y gurús de la marca. En lugar de valores egoístas tales como "excelencia en el reconocimiento" y "profesionalismo", existirán otros valores que reflejarán el compromiso requerido para una participación efectiva en un mundo más amplio (más allá de sus ombligos). La lista podría incluir el idealismo, la humildad, la interdisciplinariedad, la intimidad, la interconexión, la inventiva, la transparencia, la durabilidad, la resistencia, el conocimiento de su comunidad y el de su entorno.




El diseño de la organización interna también debe reflejar una mayor consciencia, si se pretende alcanzar la promesa de la atención plena. Esto excluirá a la popular organización jerárquica, ya que ha demostrado categóricamente que restringe la iniciativa y premia la pasividad funcionarial. En su lugar, el museo consciente se basa en grupos de trabajo multifuncionales, no en departamentos y divisiones homogéneas y semejantes a los silos piramidales que son comunes en los museos de hoy en día y que anulan la creatividad. Estos grupos de trabajo también persistirán a lo largo del tiempo, a diferencia de los equipos de proyectos temporales, y todos ellos se beneficiarán de la presencia de escritores, poetas, artistas y diseñadores, así como de participantes que provengan de agencias y organizaciones que sustenten el museo. Este personal no tradicional será una fuente clave para generar emociones, estimular la imaginación, la intuición y la reflexión, todo aquellos que es esencial para catalizar y mantener la consciencia del museo.


El organigrama ideal también incluirá uno o más grupos de respuesta rápida (GRR), ya que los museos son notoriamente ineficaces en la modificación de sus planes de trabajo para abordar cuestiones y oportunidades imprevistas. Los GRRs permitirán al museo consciente responder mejor a tales contingencias. ¿Suena idealista, eh? Lo es, pero sin un apunte al cambio sobre cómo se hace el trabajo, puede haber pocas esperanzas de cambiar lo que se hace mal. La forma en que un museo hace su trabajo permitirá o excluirá la reflexión inclusiva, el cuestionamiento de su existencia y una mayor conciencia hacia el mundo exterior.


El significado y el valor de la consciencia plena aún no han sido aprovechados por la comunidad de museos en general, y su potencial podría ser ilimitado. Para las gestoras y los trabajadores de los museos que se sienten perturbados si se cuestionan su papel tradicional y sus responsabilidades, nos lleva a formular una pregunta. ¿Cómo es posible que los museos, como instituciones sociales, permanezcan alejados de las cuestiones socioambientales que nos enfrentan, cuando muchas de estas cuestiones están íntimamente relacionadas con el propósito, la misión, responsabilidades y las capacidades de los museos? Esto no es una llamada de atención para que los museos se conviertan en agencias de bienestar social o activistas de Greenpeace, sino más bien para aumentar su consciencia y unir responsablemente sus capacidades y recursos para que ayuden a lograr cambios, tanto internamente como externamente. Margaret Wheatley escribe: ''no hay mayor poder para el cambio que una comunidad que descubre lo que realmente importa''.









Cultura não é o que entra pelos olhos e ouvidos,
mas o que modifica o jeito de olhar e ouvir. 
A cultura e o amor devem estar juntos.

Vamos compartilhar.

Culture is not what enters the eyes and ears, 
but what modifies the way of looking and hearing.

Exhibition at the Forum Machico honors the Navy Museum. --- Exposição no Fórum Machico homenageia Museu de Marinha.

This year's edition of the 16th Century Market, which runs as usual in the city of Machico, had on Monday one of the highlights.



The exhibition "Museum of the Navy" was inaugurated at the Machico Forum, which will be open to the public until next June 4, when the important event ends and this year is dedicated to "Shipbuilding" .

The exhibition shows naval instruments and tells the story of navigation instruments, also showing three important aspects of the museum located in Lisbon: the replica of a sixteenth-century caravel, several wooden navigation instruments and a model of a ship captured in World War I and To which the Portuguese Navy gave the name of "Machico"

This model is part of the permanent exhibition of the Navy Museum and was kindly given by the institution to be in this event which, as is known, drags thousands of people to Machico every year.

At the inauguration, the President of the City Hall, Ricardo Franco, was present Captain Sousa Pereira, Commander of the Maritime Zone of Madeira and the councilman Miguel Gouveia, representing the Funchal Municipal Council, as well as Organizing committee of the 16th Century Market.

The exhibition will be open to the public until June 4th.

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By decree of July 22, 1863, the Navy Museum was created, on the initiative of D. Luís. The father of this monarch, the king-consort D. Fernando II was very interested in cultural matters, having certainly tried to instill this taste in your children. His first-born son, Dom Pedro V, demonstrated in his short reign a great interest in cultural and artistic matters. D. Luís, as second son, followed the career of the guns as an officer of the Navy. However, the brother's premature death led him to abandon his career by becoming king. His deep knowledge of naval reality, on the one hand, and the high culture he possessed, on the other, make it possible to perceive the creation of the Navy Museum during his reign.

The Museum should be installed next to the Naval School and would have an essentially didactic function. For the constitution of the initial collection of the Navy Museum, the ship models of the Ajuda Palace were collected, which D. Maria II donated to the Royal Academy of Marine Guards. The Collection should still be enriched with pieces of the Naval School itself that were no longer used.

On April 18, 1916, a fire broke out in the Hall of Risk, where the Naval School functioned. The fire consumed a great number of pieces of the museum. The Museum remained in operation near the Naval School, showing what remained of the estate. However, he came to know various designations. In 1934 it was called the Portuguese Naval Museum and continued to function integrated in the Naval School. The same date was the earliest reference to the intention to move the museum to the Jeronimos.

In 1936 the Naval School began to function in the Alfeite. At that time the museum separated definitively from the Naval School, remaining in the Hall of Risk. It was its director, the sea-captain Henrique Quirino da Fonseca, who was simultaneously the director of the Navy Library.

In 1948 the extraordinary collection of Henrique Maufroy de Seixas takes place. Passionate about the sea and everything related to it, Seixas was building, for more than thirty years, an authentic Naval Museum, located in his own house, where he had a large team of modelers who worked out the plans of the boats , Using later these plans for construction of the models. Some of these modelers later joined the Navy Museum workshops. In addition to models, the Seixas collection included other pieces, as well as a very rich photographic collection, consisting of about 20,000 photographic plates.

This donation had consequences in the location of the Museum. Seixas will impose, as a condition, that the pieces he donated should be displayed in a place of dignified size and dignity. It was begun to look for a building in Lisbon that allowed to receive the collection in conditions and the State donated a palace for this purpose. Thus, in April 1949, the Navy Museum opened to the public, in the Palace of the Count of Farrobo, in Laranjeiras, now renovated with the Seixas collection.

However, the installation at that location was provisional. Commissions were appointed in 1954 and 1956 to study the possibility of definitively transferring the estate to the Jerónimos Monastery. In 1959 there was another legislative amendment, which reorganized the Museum and attributed the name it had previously had: Navy Museum. This designation continues to this day.

Finally, on August 15, 1962, the new facilities of the Navy Museum at the Jeronimos Monastery were inaugurated. For this change much contributed the admiral Americo Tomás, initially like Minister of the Navy and later like President of the Republic.


Being a Museum "of" Navy and not only "of the Navy, it seeks to show the Navy in its broad sense, this is in the various aspects: military, commerce, fishing and leisure. Although it has older pieces, for example from the Roman Period, the Museum's museological discourse begins essentially in the golden age of the Portuguese Discoveries. From there, he tells the story of the relationship between the Portuguese and the Sea. The objects that help tell this story are quite varied: models of ships and real vessels, pictures and engravings, decorations and weapons, navigational charts and navigational instruments, Photographs and diplomas, among many others.







Cultura não é o que entra pelos olhos e ouvidos,
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--br via tradutor do google
Exposição no Fórum Machico homenageia Museu de Marinha.

A edição deste ano do Mercado Quinhentista, que decorre como sempre na cidade de Machico, teve na segunda-feira um dos momentos altos.

Foi inaugurada, nas instalações do Fórum Machico, a exposição alusiva ao “Museu de Marinha”, que estará patente ao público até ao próximo dia 4 de junho, dia em que encerra o importante evento e que este ano é dedicado à “Construção Naval”.

A exposição mostra instrumentos navais e conta a história dos instrumentos de navegação, mostrando também três importantes aspectos do museu situado em Lisboa: a réplica de uma caravela quinhentista, diversos instrumentos de navegação em madeira e um modelo de um navio apresado na I Guerra Mundial e a que a Marinha Portuguesa deu o nome de “Machico”

Este modelo faz parte da exposição permanente do Museu de Marinha e foi gentilmente cedido pela instituição para estar neste certame que, como se sabe, arrasta milhares de pessoas a Machico todos os anos.

Na inauguração, feita pelo presidente da Câmara Municipal, Ricardo Franco, esteve presente o Capitão-de-Mar-e-Guerra Sousa Pereira, Comandante da Zona Marítima da Madeira e o vereador Miguel Gouveia, em representação da Câmara Municipal do Funchal, além da comissão organizadora do Mercado Quinhentista.

A exposição estará patente ao público até ao dia 4 de Junho.



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Por decreto de 22 de julho de 1863, foi criado o Museu de Marinha, por iniciativa de D. Luís. O pai deste monarca, o rei-consorte D. Fernando II era bastante interessado por questões culturais, tendo certamente procurado incutir esse gosto nos seus filhos. O seu filho primogénito, D. Pedro V, demonstrou, no seu curto reinado, um elevado interesse pelas questões culturais e artísticas. D. Luís, como filho segundo, seguiu a carreira das armas, como oficial de Marinha. Porém, a morte prematura do irmão levou-o a abandonar essa carreira, tornando-se rei. O seu profundo conhecimento da realidade naval, por um lado, e a elevada cultura que possuía, por outro, permitem perceber a criação do Museu de Marinha durante o seu reinado.

O Museu deveria ficar instalado junto da Escola Naval e teria uma função essencialmente didática. Para constituição do espólio inicial do Museu de Marinha foram recolhidos os modelos de navios do Palácio da Ajuda, que D. Maria II doara à Academia Real de Guardas-marinhas. A Coleção deveria ainda ser enriquecida com peças da própria Escola Naval que já não eram usadas.

Em 18 de abril de 1916 ocorreu um incêndio na Sala do Risco, onde funcionava a Escola Naval. O fogo consumiu grande número de peças do espólio museológico. O Museu manteve-se em funcionamento junto da Escola Naval, exibindo aquilo que restou do espólio. Entretanto, foi conhecendo diversas designações. Em 1934 chamava-se Museu Naval Português e continuava a funcionar integrado na Escola Naval. Data deste mesmo ano a mais antiga referência à intenção de deslocar o museu para os Jerónimos.

Em 1936 a Escola Naval passou a funcionar no Alfeite. Nessa altura o museu separa-se definitivamente da Escola Naval, mantendo-se na Sala do Risco. Foi seu diretor, o Capitão-de-mar-e-guerra Henrique Quirino da Fonseca, que era simultaneamente o diretor da Biblioteca de Marinha.

Em 1948 ocorre a doação da extraordinária coleção de Henrique Maufroy de Seixas. Apaixonado pelo mar e por tudo o que com ele se relaciona, Seixas foi construindo, ao longo de mais de trinta anos, um autêntico Museu Naval, localizado na sua própria casa, onde dispunha de uma vasta equipa de modelistas que elaboravam os planos das embarcações, usando posteriormente esses planos para construção dos modelos. Alguns destes modelistas integraram, mais tarde, as oficinas do Museu de Marinha. Para além de modelos, a coleção Seixas incluía outras peças, bem como um riquíssimo espólio fotográfico, composto por cerca de 20.000 chapas fotográficas.

Esta doação teve consequências na localização do Museu. Seixas imporá, como condição, que as peças que doava deveriam ser exibidas num local com dimensão e dignidade condizentes. Começou-se a procurar um edifício em Lisboa que permitisse receber a coleção em condições e o Estado doou um palácio para este efeito. Assim, em abril de 1949, o Museu de Marinha abriu ao público, no Palácio do Conde de Farrobo, nas Laranjeiras, agora renovado com a coleção Seixas.

No entanto, a instalação naquele local era provisória. Foram nomeadas comissões, em 1954 e em 1956, para estudar a possibilidade de transferir o espólio, definitivamente, para o Mosteiro dos Jerónimos. Em 1959 deu-se mais uma alteração legislativa, que reorganizou o Museu e lhe atribuiu o nome que já anteriormente tivera: Museu de Marinha. Esta designação mantem-se até aos nossos dias.

Finalmente, em 15 de agosto de 1962 foram inauguradas as novas instalações do Museu de Marinha no Mosteiro dos Jerónimos. Para esta mudança muito contribuiu o Almirante Américo Tomás, inicialmente como Ministro da Marinha e depois como Presidente da República.

Sendo um Museu “de” Marinha e não apenas “da” Marinha, nele se procura mostrar a Marinha no seu sentido lato, isto é nas várias vertentes: militar, comércio, pesca e lazer. Apesar de possuir peças mais antigas, por exemplo do Período Romano, o discurso museológico do Museu começa essencialmente no período áureo dos Descobrimentos Portugueses. A partir daí, conta a história da relação dos Portugueses com o Mar. Os objetos que ajudam a contar essa história são bastante variados: modelos de navios e embarcações reais, quadros e gravuras, condecorações e armas, cartas de navegar e instrumentos de navegação, fotografias e diplomas, entre muitos outros.