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segunda-feira, 29 de maio de 2017

Museos y Valor Emocional.

¿Por qué existen museos que nos seducen y otros nos dejan fríos? ¿Por qué un museo tiene interés para el consumidor cultural mientras que otro permanece totalmente invisible? ¿Qué es lo que hace que un consumidor cultural recomiende un museo a sus amigos? ¿Qué hace que un visitante visite una y otra vez a cierto museo, mientras evita a otros? ¿Qué motiva a algunas familias a dedicar tiempo y dinero ganado con tanto esfuerzo a viajar para ver un museo y no a otro? ¿Por qué una familia eligió un museo sobre para donar valiosas herencias? ¿Qué transforma la indiferencia cultural del consumidor en un compromiso a largo plazo? 


Aquello que hemos denominado "valor emocional", generado a través del establecimiento de relaciones de confianza, influye invariablemente en la capacidad del museo para conectarse y construir compromiso con la comunidad.


El valor emocional, el capital social y el compromiso de la comunidad son la moneda de cambio de los museos con poder de atracción. Otra seña de identidad de los museos con capacidad de convocatoria social es que manifiestan interés por comprender a los consumidores culturales y su espectro emocional emocional. Desde el punto de vista del consumidor cultural, se podría hacer una clasificación sobre museos con interés y los que no lo tienen, para que estos últimos, sobre todo en el caso de ser públicos, justifiquen la inversión de capital económico y social. Desde el punto de vista del museo, el uso de habilidades de inteligencia emocional para crear capital social siempre será una buena inversión. La conexión entre el capital social y la inteligencia emocional se definió como la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y la perspicacia de las emociones como fuente de energía humana, información, confianza, creatividad e influencia (Suchy, 2004A, p.32-34).


Podríamos hacer un ejercicio de exploración para establecer una relación entre la percepción del valor emocional y el compromiso con la comunidad. Esto nos daría una idea clara sobre el museo como consultor de gestión del cambio y la perspectiva y expectativas del consumidor cultural. El valor emocional, como mencionábamos anteriormente, va desde una donación que pueda convertirse en catalizador de la experiencia del visitante hasta un proyecto de gestión del cambio. El uso de la retroalimentación sobre el valor emocional también puede cambiar el enfoque para la captación del interés del público. La necesidad de líderes sensibles al valor emocionasen la gestión de los museos es fundamental. El esfuerzo, sea de una manera u otra, debe estar orientado a aumentar la conciencia sobre la relación entre el valor emocional, el patrimonio intangible (relaciones sociales, historias, historia oral y creencias espirituales) y el papel cambiante de los museos (Pocius, 2006).


Definición de valor emocional.

Como profesionales de los museos que somos, dedicamos gran parte de nuestro tiempo visitando cientos de museos por todo el mundo, centrando nuestra atención sobre aquello que crea una experiencia de museo emocionalmente gratificante. Una experiencia de visitante positiva incluye y se basa en la percepción de la bienvenida, la calidez, el placer, la confianza, la seguridad, el desafío y la creatividad, ingredientes que crean un vínculo fundamental con el museo a largo plazo. Además, existen otros cuatro factores que generan un sentido de compromiso emocional entre el museo y las personas. El primer factor es el papel de los líderes de los museos (gestores) presentando la esencia del museo a diferente tipo de público (interno - personal - y externo - sociedad -) guiados siempre por su pasión personal. El segundo factor, es que los líderes deben generar contextos en los que otros (personal y voluntarios) puedan dar y ofrecer lo mejor de sí a los visitantes. El tercer factor, es que hay que actuar como empresarios éticos, evaluando y moldeando las oportunidades sobre resultados económicos viables, para asegurar así el futuro del museo. El cuarto factor y último, es que hay que fomentar las relaciones de confianza con los principales interesados ​​alrededor del museo (personal, consejos de administración, visitantes, comunidad local y gobierno) para su sostenibilidad a largo plazo.

Archivo EVE

Estos cuatro factores están directamente relacionados con las competencias de la inteligencia emocional: intencionalidad, conexión interpersonal, empatía, intuición y confianza. La experiencia sugiere que la falta de confianza en las relaciones humanas puede atribuirse a casi el 50% de la ineficiencia en el lugar de trabajo (Cooper y Sawaf, 1997; Orioli, 1998, p.14). Decidir si una conexión emocional es confiable, o no, trabaja sobre lo que los investigadores denominan el cerebro límbico o emocional (Orioli, 1998). Detectar y decidir es un proceso rápido de aligeramiento de ideas. El hemisferio izquierdo del cerebro absorbe y sopesa hechos y cifras. El hemisferio derecho detecta el impacto emocional y el significado, informándonos sobre si la oportunidad a la que nos enfrentamos representa placer o dolor. La decisión final se toma a través del hemisferio derecho del cerebro: el lado emocional.


Si bien la neurociencia y el estudio de las emociones es una disciplina relativamente joven, encontrar formas de influir en las decisiones de los consumidores ha existido desde hace mucho tiempo. El análisis de marketing centrado en el valor emocional mide las características de los productos y servicios que los consumidores consideran importantes. Las características del valor emocional comúnmente establecido incluyen confiabilidad, información contrastada, flexibilidad, servicio sin complicaciones, valor agregado único, veracidad, velocidad, conocimiento del consumidor, entretenimiento y educación (Barlow y Maul, 2000). Este enunciado tiene grandes similitudes con los museos, a los que un director denominó "industria del ocio inteligente", e "industria de la hospitalidad" (Capon, 1996). La Corporación Hilton Hotel ha estado entrenando a su personal durante algún tiempo en una misión dedicada a las habilidades de la inteligencia emocional aplicada a la industria de la hostelería. Su objetivo era sostener su ventaja competitiva sobre el foco de la capacidad emocional, ofreciendo valor emocional a los huéspedes.



El valor emocional es evaluado por los consumidores culturales cuando toman decisiones sobre cómo invertir su tiempo de ocio, su energía física, dinero y conciencia social. La elección entre ver una película, ir de cena o visitar un museo genera el mismo esfuerzo; la elección depende de la percepción del consumidor sobre aquello que hará que se sienta mejor. Podemos afirmar también que los museos son una herramienta de conexión cultural con el consumidor (Suchy, 2006, p.53-54). Esta herramienta de conexión obedece a siete criterios: el contexto (el proceso de localización física del museo), la comunicación (navegar por el museo), la creatividad (conexión con las exposiciones), la colección (recuerdos generados alrededor de exposiciones), el compromiso (apreciar la diversidad cultural), la sostenibilidad (consciencia respecto a la naturaleza) y la comunidad (aproximación a la cultura local). Teóricamente, la percepción del valor emocional sitúa al museo (no importa su tamaño o tipo de colección) en el campo de visión del consumidor cultural. En la práctica, el valor emocional abre el camino para el compromiso de la comunidad, algo que se ve reflejado en el número de visitas repetidas, las donaciones, membresía y trabajo voluntario.


Si bien la experiencia de los visitantes puede ser un área bien investigada, proporcionar valor emocional a través de las asociaciones familiares-museos puede crear nuevos giros y retos para los museos (MAM, 2006, p.18). Mientras que muchas de estas instituciones están haciendo de intermediarios entre las asociaciones de museos y las comunidades, deben estar alerta, ya que la confianza puede ser fácilmente destruida. Por ejemplo, las relaciones de confianza se ven amenzadas cuando los museos reclaman derechos de propiedad intelectual sobre historias personales y fotografías compartidas dentro del contexto del museo. Según un especialista en patrimonio comunitario, la cuestión de la propiedad intelectual es un campo minado (Giese, 2006). Los museos suponen que cuando alguien muere su material es vuelve de dominio público, sin el permiso de la familia. Si las familias hubieran sabido que las historias y las imágenes personales iban a ser usadas en sitios web de museos, de dominio público, seguro habrían negociado un acceso cerrado con estrictos niveles de permiso. La conexión emocional, al igual que el capital social, se construye con el tiempo, fomentando las relaciones de confianza entre las partes. La confianza necesita mucho tiempo para consolidarse y se puede destruir en un nanosegundo.


Y como siempre, cuando se plantean estos temas las cuestiones y dudas afloran de nuevo. ¿Cómo hacen los museos para crear un compromiso comunitario de colaboración? ¿Están los museos preparados para generar y medir el valor emocional y las características de servicio que los consumidores sienten que son importantes? Hablamos de las cuestiones que mencionábamos anteriormente, tales como son la confiabilidad, información contrastada, flexibilidad, servicio sin complicaciones, valor agregado y único, veracidad, agilidad (velocidad), conocimiento del consumidor, entretenimiento y educación. ¿Proporcionar valor emocional ayudará a cambiar la experiencia del museo desde el punto de vista de las familias? ¿Cambiaría esto también la percepción de los museos como sitios de almacenamiento de cosas para convertirse en lugares de acceso de la cultura y el conocimiento para la comunidad? Sobre la base de nuestra experiencia, la respuesta es: sí. El valor emocional, construido sobre la base de las relaciones de confianza, influye en la capacidad del museo para conectarse y construir un compromiso de valor con su comunidad.






fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti




Cultura não é o que entra pelos olhos e ouvidos,
mas o que modifica o jeito de olhar e ouvir. 
A cultura e o amor devem estar juntos.

Vamos compartilhar.

Culture is not what enters the eyes and ears, 
but what modifies the way of looking and hearing.

* Algunos archivos multimedia no se muestran en este correo electrónico pero se pueden ver en el sitio web.




Towards the Pico da Neblina, with the Yanomami Indians. Expedition arrives at the summit, highest point of Brazil. --- Rumo ao Pico da Neblina, com os indígenas Yanomami. Expedição chega ao cume, ponto mais alto do Brasil.

Pico da Neblina is a Brazilian mountain located in the north of the country, more precisely in the state of Amazonas, near the border with Venezuela. It is considered as the highest point of Brazil (culminating point), with an altitude of 2993 meters above sea level, according to IBGE.

Unpublished expedition to the highest point of Brazil evaluates the conditions of the trail to prepare it for ecotourism and records the places that are part of the history and culture of the Yanomami people.

By Marcos Wesley, deputy co-ordinator of the Rio Negro Program, ISA

If climbing the Pico da Neblina is already an exciting experience, imagine taking this walk guided by a Yanomami pajé who lived his childhood and adolescence very close to the mountain, even before the arrival of the whites?

Pajé Carlos Yanomami. Photo Flavio Bocarde
The Peak of the Haze is called by Yanomami of Yaripo, term that can be translated like mountain of the wind and the storm.


"There it was our house and we called this place Irokae (cry of the guariba monkey)," says the pajé Carlos Yanomami in his own language, pointing to the forest that seems intact but that, 60 years ago, housed a house Where the parties and rituals of their relatives took place.

Listening to the stories of the pajé Carlos, the expedition composed of 32 people travels the trail to the summit of Yaripo. The trip lasts 10 days and forms part of the Yaripo Ecotourism project, developed by the Yanomami and of which ISA is one of the main partners.

Members of the expedition to Pico da Neblina. Photo: Flavio Bocarde / ICMbio

In addition to his Carlos, 18 Yanomami are part of the team, with 16 boys and two women, Maria and Floriza. They are being trained to track the trail and work as guides, porters, cooks, as well as working in the management of the ecotourism venture they intend to develop there.

Representatives of ICMbio, Funai, the Federal Public Ministry and the Army also participate in the trip.


View of the Yanomami Community of Ariabu (AM), near the Peak of the Haze. Photo: Guilherme Gnipper / Funai

Equipped with GPS, video camera, camera and much interest, the expeditionaries record the reports of their Carlos along the 36-kilometer path, started in the locality of the Iguaçu Tucano, Indigenous Land Yanomami, in the municipality of São Gabriel da Cachoeira (AM ).

While overcoming the distances and very demanding terrain, the Indians mark the places where animals or their footprints are seen, where there is water, points on the trail that must be improved and places more suitable for the construction of shelters to stay overnight. They also identify the areas most sensitive to environmental degradation.


Use GPS and lots of notes along the trail. Photos: Marcos Wesley / ISA

Maria Yanomami, now 52, ​​makes history by becoming the first Yanomami woman to reach the summit of the Yaripo - until that time, only men had accomplished such a feat.

Floriza Yanomami, her companion in walking, can not finish the climb out of respect and fear of her traditions. The day before she reached the summit, she had her period and, despite her great sadness, she knew that this condition would displease the spirits that live in the peak. If he continued, he could put at risk not only his own life, but that of all who participate in the expedition.


Floriza Yanomami (esquerda) e Maria Yanomami, a primeira mulher indígena a chegar ao Pico da Neblina. Foto Flavio Bocarde/ICMbio

Yaripo ecotourism will be an income-generating alternative for the Yanomami communities, who are looking for resources to purchase currently essential manufactured goods: tools for making gardens, cooking utensils, sleeping and clothing articles and goods for transportation.

With the implementation of the community-based ecotourism project, it is estimated that 80 Yanomami will earn income regularly, indirectly benefiting another 800 people, relatives and dependents.


Trail Map for Pico da Neblina

The development of the work of the Yanomami guides and the running of the trail for regular use must also generate resources destined to communitarian ends, following the determinations of the general assembly of the Yanomami Association of the Cauburis and Tributaries (AYRCA), in which all Yanomami of the region participate .


Robemar Yanomami, which is part of the Ecotourism project at Pico da Neblina. Photo: Guilherme Gnipper / Funai


Ecotourism to the Yaripu presents itself as an alternative to the gold prospecting currently in place near the peak, practiced by both white invaders and the Yanomami themselves. Young men, mostly married and with children, find in the garimpeira activity an income to support the family. They work on their own with manual gold mining or as chargers for the invading gold miners.

During the 10 days of hiking on the trail, the expedition crosses with 30 Yanomami youths coming or going from garimpos. Inquiries say they work in the garimpo out of necessity and complain about the lack of alternatives. They evaluate the mining as detrimental to nature and to themselves because it is hard and painful work. The expectation of everyone we talk about is that, with the activities related to ecotourism, it will be possible to leave the mining area to engage in a low environmental impact activity, in addition to being more pleasant and profitable.

Trail to the Peak of the Haze. Photos: Marcos Wesley / ISA





Pico da Neblina is one of the most famous places in the world for lovers of adventure tourism. It has been closed for visitation since 2003 by recommendation of the Federal Public Ministry and determination of Ibama. If, on the one hand, the decision frustrated the mountaineers, on the other hand it was a necessary measure to prevent environmental degradation and violation of Yanomami rights.


The reopening of the trail to the peak for tourism, now under the administration of the Yanomami, is only planned for 2018. People from all over the world will get to know the Yanomami and the precious place where they live. In restricted numbers and with controlled access, tourists can learn a little about the indigenous culture, enjoy their hospitality and join in the alliance in defense of indigenous rights and the Amazonian forest.


When Yaripo is finally open to tourists, Seu Carlos Yanomami's stories will be alive with the young people who today receive this knowledge of the old pajé - and then they will be able to transmit them and delight the visitors.For the development of the Yaripo Ecotourism project, The Yanomami Association (AYRCA) and the ISA are seeking supporters. If you are interested in supporting this initiative or would like more information about it, write to marcos@socioambiental.org


Socio-environmental Institute

ISA has as its central focus the defense of social, collective and diffuse rights and assets related to the environment, cultural heritage and peoples' rights
Aug 10, 2016



video 2:48 min

https://www.youtube.com/watch?v=O-RWHj7sGCw&feature=youtu.be








Cultura não é o que entra pelos olhos e ouvidos,
mas o que modifica o jeito de olhar e ouvir. 
A cultura e o amor devem estar juntos.

Vamos compartilhar.

Culture is not what enters the eyes and ears, 
but what modifies the way of looking and hearing.









--br
Rumo ao Pico da Neblina, com os indígenas Yanomami. Expedição chega ao cume, ponto mais alto do Brasil. 


O Pico da Neblina é uma montanha brasileira localizada no Norte do país, mais precisamente no estado do Amazonas, nas proximidades da fronteira com a Venezuela. É considerado como o ponto mais alto do Brasil (ponto culminante), com uma altitude de 2993 metros acima do nível do mar, segundo o IBGE.


Expedição inédita ao ponto mais alto do Brasil avalia as condições da trilha para prepará-la ao ecoturismo e registra os lugares que fazem parte da história e cultura do povo Yanomami.


Por Marcos Wesley, coordenador-adjunto do Programa Rio Negro, do ISA


Se subir o Pico da Neblina já é uma experiência emocionante, imagine fazer esta caminhada guiado por um pajé Yanomami que viveu sua infância e adolescência bem pertinho da montanha, antes mesmo da chegada dos brancos?


“Ali era a nossa casa e nós chamávamos este lugar de Irokae (choro do macaco guariba)”, nos conta o pajé Carlos Yanomami em sua própria língua, apontando para a floresta que parece intacta, mas que, há 60 anos, abrigou uma casa coletiva onde aconteciam as festas e rituais de seus parentes.


Ouvindo as histórias do pajé Carlos, a expedição composta por 32 pessoas percorre a trilha até o cume do Yaripo. A viagem dura 10 dias e dá corpo ao projeto de Ecoturismo Yaripo, desenvolvido pelos Yanomami e do qual o ISA é um dos principais parceiros.


Além de seu Carlos, outros 18 Yanomami integram a equipe, sendo 16 rapazes e duas mulheres, Maria e Floriza. Eles estão se capacitando para fazer o monitoramento da trilha e trabalhar como guias, carregadores, cozinheiros, além de trabalhar na gestão do empreendimento de ecoturismo que pretendem desenvolver ali.


Também participam da viagem representantes do ICMbio, Funai, Ministério Público Federal e Exército.


Equipados com GPS, câmera de vídeo, máquina fotográfica e muito interesse, os expedicionários registram os relatos de seu Carlos ao longo do caminho de 36 quilômetros, iniciado na localidade do Igarapé Tucano, Terra Indígena Yanomami, no município de São Gabriel da Cachoeira (AM).


Enquanto superam as distâncias e terrenos bastante exigentes, os índios marcam os locais onde animais ou suas pegadas são vistos, onde há água, pontos na trilha que devem ser melhorados e locais mais adequados para a construção de abrigos para pernoitar. Também identificam as áreas mais sensíveis à degradação ambiental.


Maria Yanomami, hoje com 52, faz história ao se tornar a primeira mulher Yanomami a alcançar o cume do Yaripo — até esse momento, somente homens haviam realizado tal proeza.


Já Floriza Yanomami, sua companheira de caminhada, não pode concluir a subida por respeito e temor às suas tradições. Um dia antes de chegar ao cume ela fica menstruada e, apesar de sua grande tristeza, sabia que aquela condição desagradaria os espíritos que vivem no pico. Se prosseguisse, poderia colocar em risco não só a própria vida, mas a de todos que participam da expedição.


O ecoturismo ao Yaripo será uma alternativa de geração de renda para as comunidades yanomami, que buscam recursos para adquirir bens manufaturados atualmente imprescindíveis: ferramentas para fazer roças , utensílios para preparar alimentos, artigos para dormir e vestir e bens para transporte.


Com a implementação do projeto de ecoturismo de base comunitária, estima-se que 80 Yanomami passarão a ter renda prestando serviços regularmente, beneficiando indiretamente outras 800 pessoas, entre parentes e dependentes.


O desenvolvimento do trabalho dos guias Yanomami e do funcionamento da trilha para uso regular deve ainda gerar recursos destinados a fins comunitários, seguindo as determinações da assembleia geral da Associação Yanomami do Rio Cauburis e Afluentes (AYRCA), da qual participam todos os Yanomami da região.


O ecoturismo ao Yaripo se apresenta assim como uma alternativa ao garimpo de ouro atualmente em vigor nos arredores do pico, praticado tanto por invasores brancos quanto pelos próprios Yanomami. Jovens do sexo masculino, na maioria casados e com filhos, encontram na atividade garimpeira uma renda para manter a família. Trabalham por conta própria com garimpo manual de ouro ou como carregadores para os garimpeiros invasores.


Durante os 10 dias de caminhada na trilha, a expedição cruza com 30 jovens Yanomami indo ou vindo de garimpos. Indagados, dizem trabalhar no garimpo por necessidade e se queixam da ausência de alternativas. Eles avaliam o garimpo como prejudicial à natureza e a eles próprios por ser um trabalho duro e penoso. A expectativa de todos com os quais conversamos é que, com as atividades ligadas ao ecoturismo, será possível deixar o garimpo para se engajar numa atividade de baixo impacto ambiental, além de ser mais agradável e rentável.