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segunda-feira, 5 de maio de 2014

MUSEOS Y ARQUEOLOGÍA MARINA ( .es )

El Patrimonio Cultural Subacuático evoluciona, en esta faceta de la arqueología moderna, en la forma en la que se expone en los museos especializados. Los restos arqueológicos de procedencia marina requieren proyectos museográficos muy específicos, sobre todo en lo relacionado con la contextualización de los pecios y su forma de ser mostrados a los visitantes de los museos. La procedencia de los tesoros arqueológicos submarinos debe determinar la manera en la que son expuestos y no otra. Creemos que requieren una escenografía museográfica didáctica muy concreta y respetuosa con la forma del hallazgo, que empuje al visitante a traspasar la barrera de nuestro habitat terrestre natural, para “sumergirnos” en el fondo marino y descubrir así su historia. Hasta ahora, la museografía de la arqueología de procedencia marina se distinguía por el almacenamiento y exposición pública de docenas y docenas de ánforas y anclas, docenas de enseres, todo ello rodeados de reproducciones gráficas de fondos marinos (algunas verdaderamente mediocres) o ni tan siquiera eso: almacenamiento en vitrinas y punto.

Foto: Cristoph Gerigk

Toda esta “decoración escenográfica” era y es de un gusto más que discutible. A estas composiciones miméticamente generalizadas museo sí y museo también, hay que añadir la ausencia de unas condiciones ambientales apropiadas para la conservación de objetos arqueológicos, casi todos ellos elementos que han descansado en el medio marino durante cientos de años o más. Las maderas son los materiales que más sufren esta ausencia de tratamiento adecuado en muchos de los museos anticuados, pudiendo observarse el deterioro. Pero no en todos los museos de arqueología subacuática ocurre lo mismo.


Estas museografías anticuadas fueron evolucionando progresivamente con el tiempo. Aquellas que se empeñaban en describir insistentemente, con el uso de aburridos paneles en la mayoría de los casos, lo que eran los barcos y sus rutas comerciales, el mundo de la náutica y sus cargamentos, cambiaría paralelamente a la consolidación de la ciencia de la arqueología científica subacuática. Esta evolución no solo se caracterizaba por el desarrollo y aplicación de una metodología propia y actualizada sino por considerar que el valor histórico no se enfocaba exclusivamente en el hallazgo casual o en el valor del objeto, sino que no se podía abstraer del contexto del trabajo arqueológico. El yacimiento arqueológico es un momento en el tiempo y se debe mostrar así. Además, el desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas a la museografía didáctica, nos ha facilitado a los profesionales dar un enorme salto cualitativo a la hora de mostrar al visitante la contextualización de los retos arqueológico submarinos.

Foto: Cristoph Gerigk

Debemos insistir al decir que en los museos de arqueología submarina se debe aplicar una museografía en la que el discurso expositivo no se centre exclusivamente en la propia exhibición del objeto, como se suele hacer generalmente. Los objetos deben mostrarse siempre de forma contextualizada y sobre escenografías apropiadas (luz y sonido incluidos), con la totalidad de los registros materiales concentrados en el mismo yacimiento y, si pudiera ser, con los restos de la embarcación en el caso de los naufragios. Estos son los cambios, de alguna manera radicales, que se proponen para diseñar un nuevo planteamiento moderno de la museografía didáctica aplicada al campo de la arqueología submarina. Un ejemplo de esta nueva corriente de planteamiento metodológico es lo que se está haciendo en Suecia, por ejemplo, musealizandoin situ los restos del galeón Wassa, hundido en el año 1628, y expuesto en su conocido Wasamuseet que se inauguró hace ya 24 años (los nórdicos nos llevan mucha ventaja). Otro muy buen ejemplo de museo ubicado en el lugar del hallazgo sería el del Museo Vikingo de Roskilde en Dinamarca (más nórdicos), que además propone talleres de construcción de ribera.

El museo Vasamuseet sueco es el primer ejemplo de institución museística construida en el mismo lugar del hallazgo submarino

Otro ejemplo de la exhibición in situ es el Mary Rose, barco de guerra del siglo XVI preferido por Enrique VIII y que se hundió en 1545. Los restos se encontraron en 1971 y fueron extraídos entre 1979 y 1982, siendo expuestos posteriormente en lo que es el museo actual en el mismo puerto de Portsmouth (Inglaterra) y que ha sido totalmente renovado.

Nuevo museo del barco Mary Rose en Portsmouth (Devon, Inglaterra)

En lo que tiene que ver con el Mediterráneo, fue fundamental lo que se comenzó a hacer en las costas de Turquía hace años (no solo son los nórdicos), que no solo consolidó la aplicación de una revolucionaria metodología arqueológica científica en la excavación, sino que propone además toda un nuevo planteamiento de museografía contextual para los hallazgos. Ejemplo de esta nueva metodología es la exposición del pecio de medieval de Serçi Limany, ya a mediados de la década de los años 80. Estos restos fueron expuestos bajo la propuesta de un todo en su conjunto, museografiado en un espacio único. Se exponen los restos originales recuperados del fondo marino sobre un soporte metálico y alrededor de este anclaje artificial se dispusieron los objetos que eran de la tripulación. De esta manera, se trata de forma monográfica la exhibición de los restos de un barco del siglo XI, con sus elementos y toda su información localizada y contextualizada, que nos permite conocer perfectamente como eran aquellos barcos que hacían la ruta comercial entre los puertos de Alejandría y Bizancio, bordeando la costa sirio-palestina. Hay más ejemplos.

Parte de la exposición en el Bodrum Museum de Mugla (Turquía)

Para terminar, podemos mencionar los muy buenos trabajos sobre museografía de la arqueología subacuática como son los museos arqueológicos de Marsala en Tripani (tiene web horrible) y el Hecht Museum de Haifa en Israel, este último con la exposición de una embarcación fenicia que incluye todos los ajuares encontrados, explicando los métodos de construcción de estos barcos que cruzaban constantemente el Mediterráneo en su época de levante al oeste y viceversa. Mencionar también el Museo de Mainz (Alemania) que ha reconstruido dos embarcaciones del siglo III y IV (dispone de los restos de cinco embarcaciones en total) descubiertos en 1982, que sirven para explicar a los visitantes los fundamentos de la armada militar marítima en la zona del Rhin hacia el fin del Imperio Romano. Todos estos ejemplos que hemos señalado han supuesto un gran adelanto sobre la museografía tradicional que antes era “de objetos”, para ahora provocar experiencias didácticas que van más allá de la pasividad que produce la observación de una vitrina repleta de enseres. Estos son lo que podríamos denominar verdaderamente “museos de sitio” que es lo que necesita ineludiblemente una museografía tan específica y compleja. Una museografía del Patrimonio Cultural Subacuático que no sólo está integrada, que es también contextual, informativa, didáctica, que se siente comprometida con la sociedad que busca conocimientos en su ocio y que, además, invita al visitante a proteger este legado importantísimo de la Humanidad, básico para preservar nuestra memoria histórica que ha yacido en el fondo del mar.


Museo ARQUA (Museo de Arquelogía Marina de Cartagena, Murcia, España). Permanecerá cerrado hasta mediados de junio de 2014 a causa de su renovación museográfica

fonte: · en MUSEOGRAFÍA, MUSEOLOGÍA. 

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