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segunda-feira, 20 de julho de 2015

CONCEPTO DE MUSEALIZACIÓN -- · en GESTIÓN, INSTITUCIONES,MUSEO, MUSEOGRAFÍA, MUSEOLOGÍA, PATRIMONIO. ·

Seguimos esta serie explicativa veraniega sobre conceptos vinculados con el concepto de museo, sobre su diseño, planificación y gestión, ya que conocer los más importantes nos parece de valor. Sabemos que en algunos caso se os hará un poco pesado y árido, pero verdaderamente pensamos que hay que mencionar y desarrollar un poquito todos y cada uno de estos conceptos para aproximarnos a la idea completa de museo. Nos ayudará a entender lo que “se cuece entre las bambalinas y más allá”; adelante pues si estáis de acuerdo…



Según el sentido común, la musealización designa de manera general la trasformación de un lugar viviente en una especie de museo, ya sea centro de actividades humanas o sitio natural. El término patrimonialización describe mejor este principio que descansa esencialmente en la idea de la preservación de un objeto o de un espacio, sin ocuparse del conjunto del proceso museal. El neologismo museificación traduce, en sí mismo, la idea peyorativa de “petrificación” o “momificación” de un lugar viviente y se encuentra reflejado en numerosas críticas vinculadas a la “musealización del mundo”. Desde un punto de vista estrictamente museológico, la musealización es la operación que tiende a extraer, física y conceptualmente, una cosa de su medio natural o cultural de origen para darle un status museal, transformándola en musealium o musealia, “objeto de museo”, al hacerla entrar en el campo de lo museal.


Pero el proceso de musealización no consiste solamente en tomar un objeto para colocarlo en el seno del recinto museal. Como lo resume Zbynêk Stránský, “un objeto de museo no es sólo un objeto dentro de un museo”. A través de su ingreso a otro contexto y merced a los procesos de selección, tesaurización y presentación, se opera en él un cambio de estado: de objeto de culto, objeto utilitario o de delectación, de animal o de vegetal (léase de una cosa insuficientemente determinada para poder ser conceptualizada como objeto), en el interior del museo se transforma en testimonio material o inmaterial del hombre y de su medio ambiente, fuente de estudio y de exposición, adquiriendo así una realidad cultural específica.



La constatación de este cambio de naturaleza llevó a Stránský, en 1970, a proponer el término musealia (ver entrada de la semana pasada relacionada con este término recomendado a quien no lo haya leído) para designar las cosas que, por haber experimentado la operación de musealización, pudieron acceder al status de objetos de museo.


La musealización comienza por una etapa de separación (Malraux, 1951) o de suspensión (Déotte, 1986) de los objetos y cosas (verdaderos), separados de su contexto de origen para ser estudiados como documentos representativos de la realidad que constituían. Un objeto de museo no es más que algo destinado a ser utilizado o intercambiado, sino que es llevado a dar un testimonio auténtico sobre la realidad. Este desprendimiento de la realidad (Desvallées, 1998) constituye una primera forma de sustitución. Una cosa separada de su contexto es sólo un sustituto de esa realidad de la que se suponía debía dar testimonio. Esta transferencia, debida a la separación que se opera con el medio de origen, lleva forzosamente a una pérdida de información que se verifica de manera más explícita en las excavaciones clandestinas, dado que allí el contexto dentro del cual los objetos fueron exhumados ha sido totalmente vaciado. La musealización, como proceso científico, abarca el conjunto de actividades del museo: el trabajo de preservación (selección, adquisición, gestión, conservación), de investigación (del que surge la catalogación) y de comunicación (por medio de la exposición, las publicaciones, etc.) o bien, desde otro punto de vista, las actividades vinculadas a la selección, la tesaurización y la presentación de aquello que se ha transformado en musealia. No obstante, el trabajo de musealización solamente conduce a dar una imagen que no es más que un sustituto de esa realidad a partir de la cual los objetos son seleccionados. Este sustituto complejo o modelo de la realidad, construida en el seno del museo, constituye la musealidad, es decir, un valor específico que se desprende de las cosas musealizadas. La musealización, producto de la musealidad, es el valor que documenta la realidad, pero no constituye en ningún caso la realidad misma.



La musealización va más allá de la lógica de la colección para inscribirse en una tradición que descansa esencialmente sobre una gestión racional vinculada con la invención de las ciencias modernas. El objeto portador de información o el objeto-documento, musealizado, se inscriben en el corazón mismo de la actividad científica del museo tal como se realiza a partir del Renacimiento, actividad que apunta a explorar la realidad a través de la percepción sensible, la experiencia y el estudio de sus fragmentos. Esta perspectiva científica condiciona el estudio objetivo y repetido de la cosa, conceptualizada en objeto, más allá del aura que vela su significación. No contemplar, sino ver: el museo científico no presenta sólo objetos bellos sino que invita a comprender su sentido. El acto de musealización saca al museo de la perspectiva del templo para inscribirlo en un proceso que lo acerca al laboratorio.



MUSEALIZACIÓN

s. f. Equivalente inglés.: musealisation; francés: muséalisation; alemán: Musealisierung; italia: musealisazione; portugués: musealisaçāo.

fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti Espacio Visual Europa (EVE)


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