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segunda-feira, 3 de agosto de 2015

DE PROFESIÓN: MUSEÓLOGO -- · en GESTIÓN, INSTITUCIONES,MUSEO, MUSEOGRAFÍA, MUSEOLOGÍA, OPINIÓN. ·

La profesión se define en un marco socialmente determinado y en este sentido no es parte constitutiva del campo teórico. Un museólogo puede caracterizarse, en primer lugar, como historiador del arte o biólogo de profesión, pero puede también considerarse – y ser socialmente considerado – como un museólogo profesional. Una profesión, para existir, necesita definirse como tal, pero también ser reconocida como tal por los otros, lo que no siempre es el caso en lo que concierne al mundo de los museos. No hay una profesión, sino profesiones plurales en los museos (Dubé, 1994) es decir un conjunto de actividades vinculadas al museo, remuneradas o no, que permiten identificar a una persona (principalmente por su estado civil) y clasificarla dentro de una categoría social.


Con referencia al concepto de la museología tal como es presentada en nuestras entradas, la mayoría de los agentes que trabajan en el ámbito de los museos está lejos de haber recibido la formación que esto implica y muy pocos pueden pretender ser museólogos por el solo hecho de su presencia en un determinado museo. Sin embargo, existen en ellos numerosos perfiles que requieren un bagaje de conocimientos específicos. El ICTOP (Comité para la formación profesional del ICOM) ha seleccionado una veintena (Ruge, 2008).



1. El desarrollo de activos profesionales, la mayoría de los cuales se encuentra en el seno de la institución, no mantiene sino una relación relativamente superficial con el principio mismo del museo, aunque para el gran público son ellos quienes lo personifican. Tal el caso de los agentes de vigilancia o guardianes, afectados a la custodia de los espacios de exposición del museo, quienes, en razón de sus funciones, constituyen el principal contacto con el público, al igual que los encargados de la recepción. La especificidad de la vigilancia de los museos (medidas precisas de seguridad, evacuación del público y de las colecciones, etcétera) ha impuesto progresivamente a lo largo del siglo XIX, categorías de reclutamiento que corresponden a un cuerpo específico distinto del resto del personal administrativo. Al mismo tiempo, la figura del conservador aparece como la primera profesión específicamente para el museo. Por largo tiempo, el conservador ha estado a cargo del conjunto de tareas directamente vinculadas con los objetos pertenecientes a la colección del museo: su preservación, investigación y comunicación. (Modelo PRC, Reinwardt Academie). Su formación está vinculada desde un principio con el objeto de estudio de las colecciones (historia del arte, historia, ciencias de la naturaleza, etnología, etc.) aún cuando desde hace algunos años va acompañada de una formación más museológica, como la que ofrece hoy un cierto número de universidades. Muchos conservadores especializados en el estudio de las colecciones – que sigue siendo su principal e incontestado campo de acción – no pueden presentarse como museólogos ni como museógrafos aún cuando algunos, en la práctica, conjugan con toda facilidad los diferentes aspectos del trabajo en los museos. En Francia, a diferencia de otros países europeos, el cuerpo de conservadores se recluta generalmente por concurso y goza de una formación específica (Instituto Nacional del Patrimonio).



2. El término museólogo se aplica al investigador cuyo objeto de estudio trata de la relación específica entre el Hombre y la realidad, caracterizada como la documentación de lo real por medio de la aprehensión sensible directa. Su campo de acción descansa esencialmente sobre la teoría y la reflexión crítica en el campo del trabajo en el museo, ya sea que trabaje dentro o fuera del museo, por ejemplo, en una universidad o en otros centros de investigación. Por extensión, y especialmente en Canadá, el término museólogo se utiliza para designar a toda persona que trabaja para un museo desempeñando funciones de jefe de proyectos o programador de exposiciones. El museólogo se diferencia, pues, del conservador, pero también del museógrafo, encargado de la concepción y de la organización general del museo, de las gestiones relacionadas con la seguridad o la conservación y de la restauración, pasando por las salas de exposición, permanentes o temporarias. El museógrafo, por sus competencias técnicas, tiene una visión experta sobre el funcionamiento del museo en su conjunto – preservación, investigación y comunicación – y puede administrar (por ejemplo, a través de la redacción de pliegos de condiciones) los datos vinculados a la conservación preventiva tanto como las informaciones a comunicar a los diferentes públicos. El museógrafo se distingue del expógrafo, término propuesto para designar a quienes tienen las competencias necesarias para realizar exposiciones, ya sea en un museo o en un espacio no museal. También se diferencia del escenógrafo de exposiciones (o diseñador de exposiciones), en la medida en que este último, utilizando técnicas de acondicionamiento del espacio escénico, puede ser también apto para concebir montajes de exposiciones (ver la entrada sobre Museografía). Las profesiones de expógrafo y escenógrafo, han estado durante largo tiempo emparentadas con la de decorador, que remite a la decoración de los espacios. Pero la decoración realizada en espacios funcionales, como resultado de las actividades normales de la decoración de interiores, difiere de las intervenciones llevadas a cabo en las exposiciones que releva la expografía. En las exposiciones su trabajo tiende más bien a acondicionar el espacio, utilizando los objetos como elementos de decoración, sin ponerlos en valor ni hacerlos significar al inscribirlos en ese espacio. Numerosos expógrafos y escenógrafos de exposición se caracterizan por ser arquitectos o arquitectos de interiores, lo que no quiere decir que todo arquitecto de interiores pueda pretender el status de expógrafo, de escenógrafo y mucho menos de museógrafo. Es en tal contexto que la tarea del comisario de exposición (a menudo representada por el conservador, aunque a veces también por personal independiente del museo) cobra fuerza y sentido, ya que concibe el proyecto científico de la exposición y asume su coordinación.



3. Con el desarrollo del campo profesional en los museos surgen progresivamente ciertas profesiones decididas a adquirir autonomía, pero también a reivindicar su importancia y su voluntad de participación en los destinos del museo. Es esencialmente en los dominios de la preservación y de la comunicación donde mejor se puede observar este fenómeno. En lo que concierne a la preservación, es el restaurador, profesional dotado de los conocimientos científicos y sobre todo de las técnicas requeridas para el tratamiento físico de los objetos de colección (su restauración y su conservación preventiva y curativa), quien se ha impuesto la necesidad de una formación altamente especializada por tipo de materias y técnicas, competencias de las que no dispone el conservador. De igual modo, las tareas que reclama el inventario, las que tratan la gestión de las reservas y también el movimiento de las piezas, han favorecido la creación relativamente reciente del cargo de régisseur (registrador), encargado de la responsabilidad del movimiento de obras, seguros, gestión de reservas y a veces, incluso, de la preparación y el montaje de una exposición (se habla entonces del régisseur de exposiciones).



4. En lo que concierne a la comunicación, el personal vinculado al servicio pedagógico, al igual que el personal interesado por la problemática de los públicos, se ha beneficiado con el surgimiento de cierto número de profesiones específicas. Sin duda, una de las más antiguas es la constituida por la figura del guía-intérprete o guía-conferencista, encargado de acompañar a los visitantes (a menudo en grupos) a las salas de exposición para ofrecerles la información relacionada con el dispositivo de la misma y con los objetos presentados, según los principios de las visitas guiadas. A este primer tipo de acompañamiento se le adjunta la función del animador (actor), a cargo de los talleres o de las experiencias más relevantes surgidas del dispositivo de comunicación del museo. Más adelante, la función del mediador, destinado a servir de intermediario entre las colecciones y el público. Su propósito apunta a interpretar las colecciones y a llevar al público a interesarse por ellas de acuerdo con contenidos previamente establecidos. Cada día más, el responsable del sitio Web juega un rol fundamental en las tareas de comunicación y de mediación del museo.



5. A estas diferentes profesiones se han agregado otras transversales o domésticas entre las cuales figura la de jefe o encargado de proyectos (puede ser un científico o un museógrafo). Es responsable de la puesta en práctica de las actividades museales que reúnen a su alrededor especialistas en la preservación, la investigación y la comunicación, con miras a la realización de proyectos específicos tales como una exposición temporaria, el acondicionamiento de una nueva sala, de una reserva visitable, etc.

Tyler Spangler, en PICDIT

6. De manera más general, es muy probable que los administradores o gestores de museos, ya reunidos en algún Comité del ICOM, velen por poner en valor las especificidades de sus funciones, distinguiéndolas de las de otras organizaciones, lucrativas o no. Existen numerosas tareas clasificadas a nivel administrativo, como ser la logística, la seguridad, la informática, el marketing, las relaciones con los medios, cuya importancia va en aumento. Por su parte, los directores de museos (reunidos en asociaciones, especialmente en los Estados Unidos) presentan características profesionales que abarcan una o varias de las competencias evocadas. Símbolos de autoridad en el seno del museo, sus perfiles (administradores o conservadores, por ejemplo) se presentan a veces como reveladores de las estrategias de acción del museo.

Queremos que terminen las cacerías ¡YA! Si tanto gusto les da apretar el gatillo que se vayan todos estos idiotas peligrosos a un parque y que se cacen entre sí. El mundo no los va a echar de menos.




PROFESIÓN

S. f. Equivalente inglés: profession; francés: profession; alemán: Beruf; italiano: professione; portugués: profissāo.


fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti  Espacio Visual Europa (EVE)

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