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quarta-feira, 16 de setembro de 2015

MUSEOS, CULTURA Y RELIGIÓN -- · en ARTE, CULTURA, MUSEO,MUSEOGRAFÍA, MUSEOLOGÍA, OPINIÓN, PATRIMONIO. ·

La forma de ver y entender la vida de diferentes comunidades de personas condiciona totalmente la manera en que cada una difunde y asimila información. En el área que nos ocupa, que no es otra que la de los museos, esta diversidad humana, con su forma particular de entender la realidad, hay que tenerla muy en cuenta a la hora de programar la exposición de un contenido. Si nos centramos en las diferentes creencias religiosas o la ausencia de ellas, comprobaremos que son un hecho condicionante a la hora de proponer la exposición de un contenido en el museo, sobre todo los de carácter religioso. Hay que tener muy en cuenta esa diversidad, por el respeto que nos merecen todas las ideas que partan de la bondad aunque sean totalmente diferentes a las nuestras, son puntos de vista en la diversidad que nunca debemos valorar superficialmente.


Y esta diversidad cultural, que es una bendición si se vive en armonía en la convivencia, genera una reflexión abierta sobre la forma que los museos tienen para exponer sus contenidos. Los museos de carácter religioso, que son muchísimos en el mundo, miles, de toda clase de creencias, hay que tener muy en cuenta esta diversidad de percepciones. No es lo mismo que un niño o niña musulmanes vayan con su grupo a visitar una exposición sobre arte sacro cristiano románico, por ejemplo, o que un niño o niña occidentales visiten una exposición sobre arte islámico, o que lo haga un señor agnóstico, no es lo mismo. Creemos que tanto en uno como en otro, como en el otro caso, la exposición necesita estar construida sobre la base de una gran delicadeza pedagógica y didáctica, estando muy adaptada a ambas culturas y a otros muchos otros niveles de percepción mística o la ausencia de ella: agnósticos, cristianos, ateos, judíos, todo el espectro de formas de entender la interpretación o no de Dios/dioses.


En España, nación con un enorme patrimonio religioso en exposición, es un país que acoge a miles de personas que han venido de Latinoamérica y que sabemos que tienen una forma de vivir sus creencias de manera mucho más intensa que muchos de los españoles. Pues bien, eso se debe traducir en la exposición de unos contenidos adaptados a esa forma de entender la vida en sus creencias, sobre todo si queremos que visiten nuestros museos de contenido religioso. Los niños españoles, la mayoría alejados de la religión, se aburren en todas las exposiciones relacionadas con las creencias místicas. En las tan traídas y llevadas exposiciones denominadas en España “Las Edades del Hombre“, por ejemplo, el aburrimiento generalizado de los miles de visitantes – sobre todo de colegios, ¿habéis aprendido algo? – que asistieron al magno evento, fue mayúsculo, y lo dicho, hemos preguntado sobre su didáctica “a pie de obra”. El público no acaba de entender nada, no aprendía nada, salvo tener la evidente presencia a la vista del “lo tomas o lo dejas” de los conjuntos arquitectónicos y artísticos cristianos. Sin discurso, sin didáctica, sin el más mínimo atisbo de intento de conseguir empatía salvo vendernos más de lo mismo y hacer caja. Fueron un auténtico rollo para la mayoría de los visitantes; por supuesto que los eruditos se lo pasaron bien, o no.


La visita elevada subiendo por andamios a las vidrieras de la Catedral de León, fue todo un acontecimiento y la gente se divirtió aprendiendo sobre arte y cristianismo. Fue toda una exposición muy original y bien estructurada a la que acudieron miles de visitantes. No todo se hace mal, pero hay que cambiar muchas cosas. La creatividad no debe estar reñida con la forma de entender la religión.


Creemos que la forma de exponer el contenido de naturaleza religiosa está absolutamente desfasado y que cada vez genera interés en menos visitantes. Nosotros observamos las exposiciones religiosas vacías, salas donde no vuela ni una mosca, por algo será. Actualmente los contenidos carecen de la universalidad necesaria para que sean entendidos y por tanto valorados por todo el espectro de visitantes posible. No olvidemos que las excursiones colegiales recalan en nuestros museos y que son una oportunidad valiosísima para generar amigos de los museos o todo lo contrario. Los museos deben existir también para conciliar y acercar a las personas con distintas formas de entender la vida, no para alejarlas más unas de otras. Entender el origen de las cosas es muy importante para aprender a valorarlas y el museo es clave en ese proceso de enseñar el porqué, el cómo y el dónde. Conocimiento bien difundido será bien asimilado y a eso lo llamamos cultura, que su vez es el antídoto más efectivo contra la violencia. El mensaje a difundir es muy concreto: todos somos iguales.


La religión forma parte del todo cultural, siendo imposible entender muchas de las cosas que ocurren en nuestro mundo sin apelar al conocimiento de las religiones en toda su dimensión. Y ese conocimiento debe estar expuesto con sus actualizaciones pertinentes, aunque sean duras y difíciles de explicar. Es cierto que cada iglesia tiene su patrón en la difusión de sus creencias y ahí no podemos entrar, nos mostrarán lo que ellos consideren, pero los museos públicos deben mostrarnos el todo, y deben hacerlo con todo respeto a los diferentes niveles de entendimiento y creencias de sus visitantes. Los vacíos de contendido didáctico en los museos religiosos y públicos – miles en el mundo – es algo inadmisible hoy en día.

Identidad Corporativa Institucional, Grace Cathedral


fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti Espacio Visual Europa (EVE)

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