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sábado, 10 de outubro de 2015

MUSEO LOCAL: VENTAJAS Y PROBLEMAS DEL PLAN DE OBJETIVOS -- · en GESTIÓN, INSTITUCIONES,MUSEO, MUSEOGRAFÍA. ·

El establecimiento de un plan sistemático en la determinación de los objetivos que deben ayudar al museo para la consecución de su misión principal, podría ser una ventaja desde un punto de vista “ojo de águila”, o no. Recordemos aquellas famosas reuniones de puesta en común de ideas en ebullición con todos los agentes activos del museo, además de una representación de los visitantes y con líderes de opinión, recopilando conclusiones que buscaban transformarse en acciones concretas, en ocasiones demasiado concretas y restringidas – encorsetadas -, de ahí que nos podamos encontrar con un serio problema. La restricción o demasiada definición en los objetivos que se proponen y que debemos conseguir indefectiblemente, puede convertirse en una tarea imposible para todos los implicados en el proceso.


Las dificultades, cuando se trata de alcanzar un determinado objetivo complejo, nos conducirán irremisiblemente a la frustración, y la experiencia nos dice que esos objetivos complejos acaban escritos en un papel escondido en un cajón cerrado para siempre. Ese mapa de acción deja de ser un plan vivo, deja de ser una hoja de ruta que nos indique el correcto camino a seguir, es, en realidad, un dolor de muelas. Todo este proceso de la ejecución del plan de objetivos, se hace aun más difícil para aquellos que se incorporan a las labores del museo, ya pasado el proceso de defección de objetivos entre todos, comprobando, al haber fuera de su diseño, que no sienten demasiado compromiso en su cumplimiento. Se disparan las alarmas.


El problema más importante que se encontrarán aquellos que velen por la consecución del plan de objetivos del museo, es que no todos los grupos (tanto antiguos como nuevos) van a estar seguros de que esos objetivos sean verdaderamente útiles. Pueden ser una parte activa importante, pero cuando finalmente persiguen y ejecutan sus propias ideas creyendo que esas sí son las buenas, cuando van por libre, sobre todo cuando persiguen objetivos que nos están consensuados por todos, todo se va a la porra. Ese sí es un problema importante con difícil solución para el museo.


Nadie está a salvo de que haya problemas relacionados con la consecución de objetivos definidos en un plan previo, sobre todo en el caso de planes sistemáticos, no adaptables a cualquier circusntancia y poco flexibles. Todo pasa, creemos, por diseñar una estrategia a largo plazo para generar, crear, modificar y transmitir una lógica coherente y asequible a todos, para la existencia – en algunos casos la pura supervivencia – del museo y sus miembros. La definición de objetivos razonables, realistas y asequibles entendidos por todos, que cuentan con el respaldo y colaboración de la mayoría de las fuerzas vivas del museo parten, de mano, con grandes ventajas. Algunas de estas ventajas, son:
Difundir el mensaje del museo: los objetivos son buenos para las relaciones públicas. Nos proporcionan las bases para transmitir públicamente la esencia de la misión del museo. El objetivo concreto es dejar muy claro la razón de su existencia y mostrar que se está haciendo un gran esfuerzo para ofrecer un servicio valiosísimo a la comunidad a la que pertenece y la sociedad en general.
Fijarnos en los aspectos verdaderamente importantes para el museo: los objetivos debe proporcionar un esquema previo para la investigación y recopilación de datos fundamentales para iniciar una investigación interna y diseñar un DAFO. Aquí podemos resaltar el capítulo relacionado con la búsqueda de financiación y la colaboración con otros museos.
Supervisar que todos los grupos activos del museo se guíen por un mismo plan de acción: nada de individualismos, aquí no hay espacio para la improvisación, pero sí para la flexibilidad. Esto ayuda a evitar la defensa de “intereses particulares” que poco tienen que ver con la marcha general del museo, y no digamos los fangosos planes ocultos.
Facilitar que el museo se muestre desde diversos puntos de vista: los objetivos neutrales ayudan a que las identidades se expongan desde diferentes perspectivas para que el visitante decida por sí mismo el significado de la experiencia en el museo.
Promover el consenso y la colaboración entre los grupos activos del museo: se tenderá más a colaborar en las actividades de los demás si todo el mundo es consciente de que los objetivos son bienes comunes y todos los conocen por haber formado parte en su definición.
Apoyar siempre la planificación estratégica: el futuro del museo dependerá de si tenemos una visión clara de hacia dónde vamos y cómo llegaremos hasta allí. Esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida, dejando al margen influencias externas que varían nuestra trayectoria predefinida; es ahí donde nunca debe faltar un plan de contingencia estratégica.


Normalmente los problemas se originan a partir del establecimiento de un plan turbio, laberíntico, personalista, poco participativo, con la falta del método añadido para su correcta ejecución. Podemos definir perfectamente lo que es la costura, pero si queremos coser necesitaremos una aguja, la tela, hilo y muy buena vista; si solo disponemos de aguja e hilo, no hay zurcido para los pantalones.


El museo es en realidad lo que los agentes involucrados en su marcha quieren qué sea, lo que haya que hacer para que logre serlo, el cómo se toman las decisiones para que el fin sea más sencillo en su consecución, alcanzable para todos esos grupos activos del museo y que así acaben definiendo, con claridad meridiana, su razón de existir.


Fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti 


Cultura e conhecimento são ingredientes essenciais para a sociedade.

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