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sexta-feira, 17 de março de 2017

¿QUÉ ES UN RESTAURADOR? - · en ARTE, MUSEO, PATRIMONIO.·

El propósito de la entrada de hoy es establecer las coordenadas básicas, los principios y requisitos, para entender más y mejor lo que es la profesión de restaurador/restauradora. En la mayoría de los países, la profesión de restaurador está aún por definir; todo aquel que restaura se denomina mecánicamente restaurador, independientemente de la extensión y profundidad de su formación. Vamos a intentar aclarar hoy este tema con la ayuda del ICOM CC (Comité para la Conservación).


La preocupación por la ética y estándares relacionados con los profesionales que están en contacto con los objetos históricos, incluyendo a los propietarios de estos objetos, ha dado lugar a varios intentos para definir la profesión con rigor, intentando crear un distingo con profesiones afines y/o relacionadas, y establecer así los requisitos de formación adecuados. Otras profesiones, como la de doctor en medicina, abogado, arquitecto, etcétera, han pasado por una fase de auto-examen, disponiendo de una definición concreta en cada una de sus especialidades, pudiendo establecer estándares aceptados universalmente. La definición de la profesión de restaurador creemos que hoy en día se encuentra desfasada (lo digital ya forma parte del patrimonio) y debería ser actualizada. La concreción de base ayudará a la profesión a lograr una paridad definitoria con disciplinas tales como las de curador o conservador, entre otras muchas relacionadas.


La actividad del restaurador consiste en el examen técnico, la preservación y la conservación-restauración de bienes culturales: el examen del bien físico (el digital también) consiste en el procedimiento preliminar adoptado para determinar la importancia documental de un artefacto, su estructura y materiales originales, el alcance de su deterioro, la alteración y pérdida, y la documentación de estos hallazgos. La preservación es la acción que se realiza para retardar o prevenir el deterioro o daño del objeto. Es preciso conocer sus propiedades para el control de su medio ambiente y/ o el tratamiento de su estructura, con el fin de mantener dicho objeto en un estado inmutable. La restauración es la acción realizada por un profesional especialista para que un objeto, o un artefacto, deteriorado o dañado recupere su estado natural en la medida de lo posible, sacrificando al mínimo su integridad estética e histórica.



El trabajo del restaurador se puede desarrollar en los museos, en los servicios oficiales de protección del patrimonio, en las empresas privadas de conservación o de forma independiente. Su tarea consiste en comprender el aspecto material de los objetos de importancia histórica y artística con el fin de prevenir su deterioro y mejorar nuestra comprensión de ellos, potenciando aún más la distinción entre lo que es original y lo que es espurio.


El restaurador contrae una responsabilidad especial en el tratamiento que se realiza con incunables irremplazables, a menudo únicos y de gran valor artístico, religioso, histórico, científico, cultural, social o económico. El valor de tales objetos reside en el carácter de su manufactura, en la prueba de su existencia en los documentos históricos y, por consiguiente, en su autenticidad. La manipulación profesional y experta de estos objetos es de una importancia superlativa, ya que “son una expresión significativa de la vida espiritual, religiosa y artística del pasado, a menudo documentos de una situación histórica, ya sean de trabajo de primer rango o, simplemente, objetos de la vida cotidiana”. La calidad documental del objeto histórico es la base para la investigación en la historia del arte, la etnografía, la arqueología, y en otras disciplinas con base científica. Por lo tanto, es de máxima importancia preservar su integridad física.


Dado que el riesgo de manipulación o transformación del objeto dañado es inherente a cualquier medida de conservación o restauración, el restaurador debe trabajar en la más estrecha colaboración con el curador u otro especialista relacionado con la materia. Juntos deben distinguir entre lo necesario y lo superfluo, lo posible y lo imposible, teniendo en cuenta que el orden de intervención mejora las cualidades del objeto, anulando así lo que pudiera ir en detrimento de su integridad. El restaurador debe ser consciente de la naturaleza documental de un objeto. Cada objeto contiene – solo o combinados – conceptos históricos, estilísticos, iconográficos, tecnológicos, intelectuales, estéticos y/o mensajes espirituales y datos. En el encuentro del profesional restaurador con éstos durante la investigación y el trabajo sobre el objeto, no debería mostrarse sensible (conmovido) , y ha de ser ser capaz de reconocer su naturaleza de manera neutra, guiándose profesionalmente en el desempeño de su labor.


Por lo tanto, todas las intervenciones deberán estar precedidas de un examen metódico y científico orientado a la comprensión del objeto en todos sus aspectos, y las consecuencias de cada manipulación se deben considerar exhaustivamente. Al que, por falta de formación, sea incapaz de llevar a cabo tales exámenes, o debido a cualquier otra razón se niegue a proceder de esta forma, no le podrá ser confiada la responsabilidad del tratamiento del objeto. Sólo un experimentado profesional restaurador bien entrenado puede interpretar correctamente los resultados de tales exámenes y prevenir las consecuencias de las decisiones tomadas.


La intervención sobre un objeto histórico o artístico debe seguir la secuencia común a toda la metodología científica: investigación de origen, análisis, interpretación y síntesis. Sólo entonces se puede completar el tratamiento para preservar la integridad física del objeto y hacer accesible su significado. Lo más importante es que este enfoque aumenta nuestra capacidad para descifrar el mensaje científico del objeto y contribuye a generar nuevos conocimientos sobre el mismo. El restaurador trabaja en el objeto en sí. Su campo de acción, como el de un cirujano, está ligado al arte de la habilidad manual. Y al igual que en el caso del cirujano, esa habilidad manual debe estar vinculada a los conocimientos teóricos y a la capacidad simultánea para evaluar la situación, para actuar sobre ella de inmediato y para determinar su impacto.


La cooperación interdisciplinaria es de suma importancia en esta profesión, actualmente el restaurador debe trabajar formando parte de un equipo. Del mismo modo que el cirujano no puede ser al mismo tiempo un radiólogo, patólogo y psicólogo, el conservador-restaurador no puede ser un experto en arte o historia cultural, y a su vez en química u otras ciencias naturales o humanidades. El trabajo del restaurador( al igual que el del cirujano) puede ser complementado por los resultados de análisis e investigación de los estudiosos. Esta cooperación funcionará bien si el restaurador es capaz de formular sus preguntas científicamente y actuar con precisión y capacidad para interpretar las respuestas en el contexto adecuado.


Las actividades profesionales del restaurador son distintas a las de las profesiones artísticas o artesanales. El criterio básico de esta distinción es que, a partir de sus actividades, los restauradores no crean nuevos objetos culturales. A diferencia de otras profesiones artísticas como la de orfebre, artesano, ebanista, decorador u otras, el objetivo de los restauradores es el de reconstruir físicamente lo que ya existe y puede ser preservado. No obstante, los artistas también pueden beneficiarse enormemente de los conocimientos y consejos de los restauradores, así como de su orientación material para la realización de determinado tipo de obra.


La recomendación para la intervención sobre cualquier objeto de valor histórico y/o artístico, no debería ser realizada por un artista, un artesano o un conservador, sólo puede ser resuelta por un bien formado conservador, un profesional experimentado y altamente sensible, con un buen grado de entrenamiento; el aprendiz es un auxiliar de apoyo. Este profesional en solitario, en concierto con el curador u otro especialista, deberá disponer de los medios para examinar el objeto, determinar su estado, y evaluar la importancia de su acervo, generando material documentado.


Para ajustarse a las características y especificaciones profesionales mencionadas anteriormente, el restaurador debe recibir la formación artística, técnica y científica necesaria, basada en una educación completa. Esta formación debe conllevar un desarrollo de la sensibilidad y la habilidad manual, la adquisición de conocimientos teóricos acerca de los materiales y técnicas, y la conexión con la necesaria metodología científica para fomentar la capacidad de resolver problemas de conservación siguiendo un enfoque sistemático y metodológico, basado en la necesidad de investigar e interpretar los resultados de una forma muy crítica y neutral, sin dejarse llevar por las emociones.


La formación teórica y la educación del profesional restaurador debería incluir las siguientes materias:
Historia del arte y civilizaciones.
Métodos de investigación y documentación.
El conocimiento de la tecnología y los materiales.
Teoría de la conservación y la ética.
Historia de la conservación-restauración y su tecnología.
Química, biología y física de los procesos y métodos de conservación con relación al deterioro.

Archivo EVE

Se entiende que una pasantía (beca de trabajo) es una parte esencial de cualquier programa de entrenamiento. La importancia de la tesis o diploma no debería dar paso directo a la profesión; el desarrollo de un trabajo de becario y su finalización debería ser reconocido en esta profesión (como en otras muchas) por el equivalente de postgrado de título universitario. En todas las etapas de esta formación, se debe poner un mayor énfasis sobre la práctica, teniendo en cuenta la necesidad de desarrollar y perfeccionar la comprensión de los factores técnicos, científicos, históricos y estéticos. El objetivo final es el desarrollo de profesionales bien formados y responsables, capaces de llevar a cabo las intervenciones de conservación altamente complejas con extremo cuidado y de documentar a fondo el trabajo y los registros, contribuyendo así no sólo a la conservación en si misma, sino a generar una comprensión más profunda de los acontecimientos históricos y artísticos relacionados con los objetos que están bajo su tratamiento.










fonte: @edisonmariotti #edisonmariotti


Cultura não é o que entra pelos olhos e ouvidos,

mas o que modifica o jeito de olhar e ouvir. 

A cultura e o amor devem estar juntos.

Vamos compartilhar.

Culture is not what enters the eyes and ears, 

but what modifies the way of looking and hearing.

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